No puedo decir absolutamente nada de este relato titulado Fluffy, el nombre del gato, que comparte protagonismo con el humano Ransome. Cualquier detalle supondría romper el misterio. Solo necesitas saber que Fluffy es el gato que vive en la casa de la señora Benedetto en la que, durante unos días, se quedará de gratis Ransome, cuyo "trabajo" consiste en ir de casa en casa contando chismes para entretener a quien le mantenga.
Cuando comencé a leer Fluffy no imaginé ni por un momento la transformación de la historia. Es realmente impactante. Lo recomiendo cien por cien.
Estas palabras se dicen en el relato:
"Criaturas maravillosas, los gatos. Un gato es el único animal que puede vivir como un parásito y conservar plenamente sus capacidades de cuidar de sí mismo. Oímos hablar de perros perdidos, pero nunca de gatos perdidos. Los gatos no se pierden porque los gatos no son de ninguna parte."
Puedes leer Fluffy, de Theodore Sturgeon en la web Lecturia (enlace directo) en la que vas a encontrar mucho que leer, de diferentes autores y estilos.
Fluffy es un cuento de Theodore Sturgeon, publicado en Weird Tales en marzo de 1947
Imagen maine coon Pixabay
He disfrutado mucho con este relato de Italo Calvino titulado La ciudad de los gatos obstinados, publicado en 1963.
Nos quedaremos con la duda de si los gatos ganaron la batalla a los humanos. Me gustaría pensar que sí; aunque, por cómo cuenta la historia e imaginando la ciudad que describe, las personas perderían más que ellos; de hecho, en este mundo real actual en el que vivimos, ya vamos percibiendo serios rasgos de deshumanización.
Las tres partes de este relato: Biología del gato, El gato en la noche y Los tres pies del gato, como homenaje al dicho de "Buscar tres pies al gato".
En la primera parte (Biología del gato), según su autor, los gatos crearon a los humanos a su imagen y semejanza, pero ocurrió algo y no lo consiguieron. Bueno, lo mismo le pasó a Dios y así de imperfectos hemos salido los humanos.
En la segunda parte (El gato en la noche) nos cuenta lo que sucede a estas horas del día dominadas por los gatos y centrándose no en la caza, sino en el galanteo bestial en el que la gata incita a los machos a guerrear entre ellos para deleite de ella quien, al final, será la que elija al que podría ser el padre de sus gatitos.
Este relato lo puedes leer en la web de Lecturia. Te dejo aquí el enlace: Tríptico de gato.
La foto está hecha por la humana (Etel) y se la hizo a una gatita con tres patas (y media) cerca de Cáceres cuando hizo una parada a comer el verano pasado en un bar al lado de una gasolinera. Próximamente, contará su aventura con ella y sus dos hermanos en mi blog. ¡Estad atentos!
En el relato titulado El día del ajuste de cuentas, conoceremos a 2 gatitas: Beansy (4 meses; blanca con manchas naranja y pintas negras) y Bibsy (gatita blanca y negra con patas blancas) que serán solo mininas que juegan con la niña llamada Susan. Lo que les pase a Beansy y Bibsy provocarán unos terribles acontecimientos y un más terrible desenlace.
La historia comienza con una explicación de la forma de vida en una granja y de cómo adaptarla a los "nuevos tiempos". A ella llega el joven, con la intención de pasar una temporada con sus tíos y su pequeña prima. Inmediatamente él ya se da cuenta de que su tío se muestra paranoico y más preocupado por la marcha del negocio que por atender a su familia. Y esa falta de interés será su fin.
Como en varios de los relatos que he leído de Patricia Highsmith y que estoy compartiendo en el blog, en unas ocasiones los propios animales y, en otras, los humanos como consecuencia de lo que les pasa a los animales, se cometen actos violentos, vengativos que, tras varias páginas de terror psicológico, el lector percibe que se acerca el temido y terrible final.
Quizás no sea justificable, pero seguro que si se indaga sobre asuntos reales similares, posiblemente se encuentre algún caso en la historia de la humanidad en el que una madre hará cualquier cosa por vengar a su descendencia.
El día del ajuste de cuentas está incluido en este libro titulado Crímenes bestiales, obra de Patricia Highsmith, que ya he leído y compartiré el próximo mes. En él, la autora publica varios relatos en los que intervienen animales, siempre siendo solo animales, pero que influyen en el desarrollo de unas situaciones o en el comportamiento de personajes humanos.
Aunque comentaré el libro completo, quiero darle algo más de protagonismo a los relatos con gatos ya que a esto se dedica nuestro blog.
Ya he comentado La mayor presa de Ming y El caballo máquina. Tocando el título podrás ir a las entradas en la que los comento.
Dentro del libro de relatos de Patricia Highsmith titulado Crímenes bestiales, encuentro este relato en el que el protagonista es un caballo. En realidad, es una yegua llamada Fanny. ¿Dónde están los gatos? Pues te cuento:
En la granja en la que vivía felizmente Fanny había dos gatos, uno rojizo y el otro blanco y negro. Aquel día, la yegua pensó que era uno de ellos el que se acercaba; sin embargo, descubrió que era otro, pequeño, de color gris, el que se enroscó a su lado para dormir y que resultó ser gatita.
Entre yegua y gata se establece una relación de protección natural, del animal grande hacia el pequeño.
El narrador nos cuenta cómo fue la corta vida de la gata antes de llegar a la granja, no muy satisfactoria, por cierto. También de lo que hace, cómo juega, cómo disfruta de la libertad y la seguridad en su nuevo hogar, junto a Fanny.
Entre tanto, los humanos hacen planes, malvados planes. Uno de ellos, accidentalmente, hace daño a la gata. Este hecho desencadena unos acontecimientos fatales para esos humanos que pudieran ser casualidad o venganza por parte de Fanny. Eso ya, cada lector decidirá.
Es una historia tan bonita al principio y tan triste antes de la venganza..., pero hay que hacer honor al título de la recopilación ya que se trata de crímenes bestiales propiciados por animales a los que Patricia les da conciencia, sentimientos, poder de juzgar y ejecutar condena.
Ya he comentado en el blog los relatos La mayor presa de Ming y El día del ajuste de cuentas. Tocando el título, te vas a la entrada.
Cuando descubrí la página web Lecturia, encontré un par de relatos con gatos, luego fueron tres y, poco a poco, el número ha llegado, por ahora, a 2. Algunos ya los había leído en libros recopilatorios de relatos.
Por supuesto que los voy a leer y compartir mis impresiones en el blog, pero es ya tal la cantidad que me parecía adecuado compartirlos ya contigo por si los quieres ir leyendo.
Son relatos, son cortos, adecuados para leer en esos momentos entre una cosa y otra, de viaje en transporte público, después de comer o antes de acostarse, entre una novela larga y otra. Hay muchos motivos para leer relatos, seguro que tú ya tienes tu momento.
Para ir a leerlos, solo tienes que tocar el título, pues está enlazado. Tras "Leído y comentado", el enlace va a la entrada del blog de gata Rassel.
Todo lo que sea para la comodidad de nuestros lectores gatunos.
Isaac Asimov: Amo a mi gatita .
Ray Bradbury: El pijama del gato .
Robert Bloch: Hierba gatera .
Julio Cortázar: Orientación de los gatos .
Julio Cortázar: Queremos tanto a Glenda (libro de relatos)
Italo Calvino: La ciudad de los gatos obstinados . Leído y comentado: La ciudad de los gatos obstinados
Antón Chéjov: El gato .
Roald Dahl: Edward el Conquistador .
Tove Ditlevsen: El gato (relato incluido en la obra Felicidad perversa)
Arthur Conan Doyle: El gato del Brasil Leído y comentado: El gato del Brasil .
Gabriel García Márquez: Eva está dentro de su gato .
Neil Gaiman: El precio .
Hermanos Grimm: Los músicos de Bremen .
Ernest Hemingway: Gato bajo la lluvia .
Patricia Highsmith: Lo que trajo el gato Leído y comentado: Lo que trajo el gato .
Stephen King: El gato del infierno . Leído y comentado: El gato del infierno .
Stephen King: La noche del tigre .
Doris Lessing: Una anciana y su gato .
Jack London: La historia del hombre leopardo .
HP Lovecraft: Los gatos de Ulthar . Leído y comentado: Los gatos de Ulthar .
Sheridan Le Fanu: El gato blanco de Drumgunniol .
Murakami: Los gatos antropófagos .
Juan Carlos Onetti: El gato .
José Emilio Pacheco: Tríptico de gato Leído y comentado: Tríptico de gato .
Sergio Pitol: La pantera .
Charles Perrault: El gato con botas .
Edgar Allan Poe: El gato negro Leído y comentado: El gato negro .
Horacio Quiroga: Juan Darién .
Horacio Quiroga: Caza del tigre .
Saki: La penitencia .
Saki: Tobermori Leído y comentado: Tobermori .
Bram Stoker: La mujer india .
Theodore Sturgeon: Fluffy . Leído y comentado: Fluffy .
A.E. Van Vogt: Destructor negro .
Paul Verlaine: Mujer y gata (poema)
Émile Zola: El paraíso de los gatos Leído y comentado: El paraíso de los gatos .
Nota.- La foto que ilustra esta entrada es de una de mis últimas adquisiciones de marcapáginas gatunos. Parece borrosa, pero para nada. Es de esas imágenes que simulan relieve cuando balanceas el punto de libro.
Con el título de El gato que decía adiós, Hiro Arikawa nos presenta un libro con 7 "miauravillosos" relatos con gatos y de gatos, también con humanos.
El gato que decía adiós
El gato de Schrödinger
Balance final falseado
La isla de los gatos
Maldito Tom
El tiempo de Hachi
Un viaje de redención
En todos estos relatos, los gatos intervienen para mejorar las vidas de los humanos, para hacerles pensar, para hacerles felices, para enseñarles a convivir, a perdonar y perdonarse, para crecer como personas.
La edad no importa cuando nos relacionamos con los gatos. Los personajes niños o los adultos, cada uno vive de forma diferente su relación con estos peludillos que, sí, vale, pueden estar sobrevalorados; sin embargo, quien conviva con un gato en algún momento de su vida, incluso solamente con uno, siempre encontrará una razón para hablar bien de ellos.
Con la lectura de El gato que decía adiós verás que no hay 2 gatos iguales, al igual que sucede con los humanos. Cada historia nos cuenta diferentes situaciones y vivencias; algunas felices en su totalidad o al final, otras con un toque de tristeza. Al fin y al cabo, todas las emociones forman parte de la vida animal en la que estamos incluidos los seres humanos.
Últimamente, encuentro más satisfactorio leer relatos o historias cortas que largas novelas. Ya he comprobado que, en muchas ocasiones, 50 páginas te ofrecen un viaje más agradable y completo que 500.
Gatos, sí, en este libro autobiográfico de Andrea Camilleri hay gatos, los suyos principalmente o, mejor dicho, los que eligieron a su familia para vivir cómodos, calentitos y bien alimentados.
Él se llama Barón y ella es Pucci.
Descubrí esta pequeña y encantadora obra en eBiblio Asturias (la biblioteca pública de libros electrónicos. Hay una en cada comunidad autónoma) en un momento en el que había perdido las ganas de leer porque no encontraba una novela (ni con gatos ni sin gatos) que me resultara interesante.
Ya había dejado un par sin terminar para "más adelante" y no sabía si darme un tiempo en el que leer revistas o, simplemente, no leer nada. Así que debo darle las gracias a Andrea Camilleri por esta maravillosa "isla" en medio de un mar tormentoso. Si tienes la oportunidad de encontrarlo en una biblioteca, no la dejes pasar. Incluso puedo atreverme a decir que merecerá la pena comprarlo porque está lleno de ternura, amor humano hacia los animales, y deja un maravilloso poso de alegría y tranquilidad. Para leer varias veces, especialmente cuando pierdas la confianza en el ser humano.
La liebre que se burló de nosotros da título a la obra, pero es solo uno de los muchos animales que conocerás, además de a los gatos. No te los enumero para que disfrutes descubriéndolos.
También te adelanto que no son cuentos para niños, sino vivencias de adultos que podríamos contar cualquiera de nosotros si supiéramos escribir como él.
Los escenarios son su casa de ciudad en Sicilia y la del campo, en la Toscana
Repasando mi lista de libros de gatos, me decidí por pedir mediante préstamo interbibliotecario Mujeres con gato, de Carlos Salem, que llegó desde Mieres (Asturias)
A veces leemos y entendemos lo que queremos, o es que no se explican bien. ¡Quién sabe! El caso es que cuando me puse con él descubrí que solo había 12 relatos de mujeres con gato, siendo el resto relatos de sus historias de amor, las del humano.
¿Decepcionada? Pues sí, un poco. Pero ya que tenía un mes de préstamo, leí el resto por simple curiosidad.
¿Que si lo recomiendo? Pues depende de si te gustan los libros de relatos cortos. Si no te gustan los gatos, siempre te puedes saltar las primeras páginas; aunque te advierto que te perderás unas buenas historias en las que la admiración, a veces miedo, otras curiosidad, por las mujeres con gatos aflora en cada texto. Bueno, supongo que también habrá mujeres sin gato igual de enigmáticas. Lo digo para que ninguna se ofenda.
Notas .-
Desde que hace unos meses leyera unos comentarios de personas que se niegan a leer libros que tienen portadas con gatos, siempre que me encuentro con una obra que no trata de felinos en su totalidad, me hago la misma pregunta: ¿Saben quienes los escriben que al decidir poner en su portada un gato o incluirlos en el título, tal vez pierdan lectores?
Por cierto, a mí la portada me encanta. Es de Cristina Reina.
Caroline Lamarche escribe en Estamos en el borde un relato en el que cuenta cómo se entremezcla la vida bohemia humana y gatuna con la tradicional.
¡Cuántas cosas puedes encontrar en Tosco! Falsa visión de la libertad, remordimientos de conciencia por llevar una vida acomodada, falsa amistad, amistad de conveniencia, falso interés, falso, falso, y más falsedad.
Dos chicas, Odile y Lieve, viven una falsa vida hippie de okupas en un garaje abandonado.
Un gato callejero atigrado, al que ellas llaman Tosco, que va y viene a su antojo creyéndose libre. Pasa el tiempo que considera necesario con ellas, especialmente con Odile, buscando comida y mimos.
Un hombre solitario con una buena posición económica.
Los 4 se encuentran de forma casual.
El hombre se siente atraído por la libertad del gato y de ellas. Tosco no tienen ningún interés por el hombre. Al final, las chicas tampoco. Solo pretendían aprovecharse de su sentimiento de culpabilidad por tener dinero y una buena casa.
Odile y Lieve se alejan. Comienzan nuevas vidas por separado.
Una de ellas se lleva a Tosco. El gato vivirá en un piso anhelando su perdida libertad.
Tosco es un relato fácil de leer, intimista, que podría ser una historia real. Sin embargo, tiene tantos matices, que resulta difícil y complicado escribir sobre él. Y lo mismo sucede con los demás relatos incluidos en Estamos en el borde. (Toca en este título enlazado a la entrada de este blog en donde lo comento relato a relato)
Dentro de la obra de relatos titulada Solas y muertas, encuentro, sin esperarlo, uno de un gato.
Una mujer a la que nunca le ha gustado ningún ser vivo que no sea humano se ve obligada a convivir y cuidar de un gato negro que traen sus hijas.
Cuando el gato crece, se comporta de diferente forma dependiendo del momento del día y de quién esté en la casa.
En las ocasiones en que la familia está reunida, es gato gato: cariñoso, zalamero, no deja de ronronear y pedir caricias. Mientras que, al quedarse solo con la mujer, se parece más a un gato humano: sabe que ella no le aprecia, que le tiene miedo y desconfía de él, a pesar de que nunca la atacó; simplemente se aprovechaba de la debilidad de ella y de la superioridad de él para hacer y conseguir lo que quiere.
Es un relato muy interesante en el que se describe a un gato negro de gran personalidad y entendimiento del ser humano, especialista en la observación del mundo, chantajista emocional, egocéntrico y muy caprichoso. En ningún momento del relato se da a entender que es un gato malvado.
Me ha encantado descubrir este relato y, por supuesto, se ha quedado como mi preferido.
Si quieres saber un poco más sobre el libro en el que se incluye Solo era un gato, te invito a leer la entrada Solas y muertas en el blog humano Silencios literarios.
"Aunque él no ha aprendido a hablar ni yo a maullar, nos comunicamos, y eso me asusta".
Te preguntarás qué tienen que ver los gatos con las flores y viceversa. Pues todo o nada, según cómo se mire y quién los vea.
Ambos están vivos y mueren. Gatos y flores son seres hermosos, huelen bien, son suaves, alegran la vista, y no se quejan, aunque la sufren, de la contaminación, la destrucción del planeta, la maldad de los humanos y un largo etcétera de cosas que ellos no hacen porque se limitan a disfrutar de su vida, la que les toca; todo lo contrario a lo que hacen las personas.
Estos son los títulos de los relatos que vas a encontrar en De gatos y flores:
Me da miedo mirar (gato)
Flores de papel (flores)
Negra de pueblo (gato)
Desflorar (flores)
Noche persa (gato)
Belleza (flores)
Brujas color miel (gato)
Me fijo en el año de nacimiento de la autora y me sorprendo de que, a su corta edad, pueda tratar temas tan traumáticos y tristes, despiadados, de agresión y maldad. Tengo la sensación de que casi nada es lo que parece. También que hay más gente que personas.
A pesar de su brevedad, ten por seguro que vas a emplear bastante tiempo en reflexionar sobre todos ellos.
Merece la pena leerlo despacio. Mejor un par de veces, dejando un día entre la primera lectura y la segunda para digerir algunas de las historias.
Klumpeduns, un gatazo anaranjado, apareció en la casa de Margareta Magnusson un día cualquiera.
Hubo otros gatos, pero este tiene su propia historia.
Su marido no era nada gatuno; sin embargo, Klumpeduns le tomó cariño. Cada vez que el hombre en cuestión se sentaba en el sofá a ver los deportes en la tele, daba un saltó y se colocaba en el reposabrazos, a su lado.
Cuando su marido ingresó en una residencia debido a una grave enfermedad, Klumpeduns seguía subiendo al sofá, al mismo sitio en el que se sentaba cuando él estaba en casa. Margareta le notaba triste, pero no podía creer que fuera por la ausencia del hombre al que había elegido, aunque no le hiciera mucho caso.
No te contaré el final de esta tierna historia. Quiero que quede incompleta por si te decides a leer El arte sueco de ordenar antes de morir.
Otra muestra más de que algunos gatos eligen a qué humanos unir su energía.
Me pregunto si en este relato nos encontramos con un mundo fantástico o un mundo postapocalíptico.
Yo me inclino por la segunda opción o una mezcla de ambos, tal y como van las cosas en 2021.
Gonzalo, el narrador, nos cuenta lo que le sucedió cuando tenía 8 años. Vivía y vive en un pueblo en el que solo dos edificios son visibles: la iglesia y La casa de los gatos. El resto de los hogares están bajo tierra, a salvo de los seres que viven más allá de los límites marcados como seguros.
Los habitantes de su pueblo se esconden al anochecer, pues la leyenda cuenta que es cuando esos seres pueden venir, sorprenderlos y llevárselos como alimento.
Quiere ser Conseguidor, como su tío. Así podría salir del territorio para conseguir cosas y comida con las que ayudar a su pueblo.
Pero no quería esperar a ser mayor, y comenzó a recolectar comida en el bosque y utensilios que pudieran ser reparados, siempre sin traspasar la frontera, sin adentrarse en el territorio prohibido. Hasta que un día, pasó lo que tenía que pasar y se encontró con Valeria y su gato Benji X.
La reflexión que nos hacemos al terminar de leer La casa de los gatos es que siempre, sea cual sea la época, habrá seres humanos buenos y perversos. Que aquellos que obran con bondad e inteligencia, tendrán una posibilidad de sobrevivir. Que debemos construir una sociedad basada en el amor, la solidaridad, el bien. Tal vez todo esto suene utópico; sin embargo, no por ello debemos dejar de intentarlo.
Los gatos de nuestra historia, en los que destaca Benji X, son gatos gatos, sin más. Valeria los protege para que no les den caza y se los coman. Al final, ¿quién es más salvaje: los humanos que comen gatos para saciar su hambre o los seres desconocidos que comen humanos para sobrevivir?
Hay muchas más reflexiones tras leer La casa de los gatos. Te recomiendo compartirlo con la familia, leerlo juntos y después, con calma, intercambiar opiniones.