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08/01/2020

Mi Londres

Me parecía extraño que una italiana viviendo en Londres no tuviera gatos. Desde luego no lo compré pensando en ello, pero me alegró que por fin los mencionara al llegar al Capítulo 6: Vecinos de Underhill Road, Dulwich.
Con este único capítulo, ya se ha ganado su lugar en el blog de gata Rassel. Así pues, vamos por un lado a comentarlo de forma independiente y luego, el libro en general que desde ya recomiendo leer tanto si has visitado y conocido Londres como si lo tienes pendiente. Su lectura te dará una nueva perspectiva de la City.

El capítulo en cuestión, habla de los gatos de Simonetta (Micia y su hijo Tonto), de cuando ella se ausentaba unos días y los gatos se quedaban al cuidado de la señora que limpiaba la casa y de Adam Curle, un vecino que pasaba las tardes en el salón de la abogada y leía con los gatos en el regazo.
Como parece ser habitual en Londres, la casa tenía gatera y tanto Micia como Tonto tenían libertad para entrar y salir a su antojo.
Pues resulta que, en un momento dado, Micia comienza a visitar a una nueva vecina. Este hecho altera a todo el vecindario y cuando Simonetta regresa, todos le dicen que debe solucionar este "problema". Para ella no lo era, así que se hizo un poco la loca, dejando que Micia fuera y volviera cuando ella quisiera. Más tarde se le unió Tonto, evidentemente; así que cuando vendió la casa y se trasladó a la City, dejó allí a sus dos gatos a sabiendas de que la vecina los cuidaría, sin llegar nunca (según se desprende de la lectura) a aclarar dicha situación y sin preocuparse en ningún momento más por las opiniones de sus vecinos.

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He de reconocer que comprendí su actitud y el concepto de "doorstep cat" gracias a las novelas de Rachel Wells y el gato Alfie.

Y a continuación, te daré mi opinión al respecto del conjunto del libro, que no es una novela.
La propia autora aclara que no es una autobiografía, ni una guía. Pues no estoy de acuerdo con ella. Para mí es una maravillosa guía de Londres y me ha encantado conocer a Simonetta a través de todo lo que cuenta que hacía dependiendo del momento temporal que describa y la actividad que desempeñe, como estudiante, abogada, esposa, madre, empresaria, jubilada, participando en grupos de lectura, políticos, mostrando la ciudad a sus parientes, amigos, y dejándose llevar en solitario, con o sin mapa, a pie o en coche, por las calles menos transitadas por los turistas. Iglesias, restaurantes, tiendas, parques, mercados, monumentos, transportes, sus barrios y el centro neurálgico de la ciudad. Ensalzando la cocina inglesa que, bien hecha, le gusta y considera tan rica e interesante como la de cualquier otro país. Encantada de vivir en un Londres que acoge a todos, tanto ingleses nacidos fuera de la ciudad como extranjeros, y no les niega la oportunidad de encontrar trabajo o emprender, de hacerse ricos si llegan en el momento adecuado con la idea apropiada.

Muestra un Londres real, tal y como ella lo conoció y descubrió.



Título: Mi Londres
Autora: Simonetta Agnello Hornby
2015
Traducción: Teresa Clavel Lledó
Gatoparto Ediciones
Páginas: 254


Nota: Hace un tiempo hice una lista con libros que tienen Londres en el título y me propuse leerlos, tanto si fueran novelas como, en este caso, una guía muy personal.
Comencé con Ríos de Londres que me decepcionó, no por la descripción de la ciudad, sino por la pobreza de la historia. La lectura de Mi Londres me ha devuelto las ganas de seguir con este proyecto.

11/12/2019

Oliver, the cat who saved Christmas

No, los gatos reales no son todos iguales ni se comportan y reaccionan de forma similar ante las mismas situaciones. Por esa misma razón, cada gato literato es también diferente.
Tras conocer a Oliver puedo decirte que es un encanto de gato, tímido, todo ternura, con un toque humorístico muy peculiar, casi se podría decir que "muy inglés".

Oliver vive en The Forester's Arms, el pub propiedad de George. Una noche, el olor a humo le despertó y al darse cuenta del peligro, corrió a buscar a su humano para salvarle la vida. Cuando comenzaron a llegar desconocidos para intentar ayudarles, él no pudo asimilar tanto revuelo y se escapó. ¡Vuelta a los peligros del mundo! Pero siempre hay personas amables que aman a los gatos y Daniel lo encontró y rescató en el momento preciso.

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A partir de ahí, cuando llega a casa de Daniel y Nikki, comienza una nueva aventura en la que debe salvar la fiesta de Navidad porque no solo se destruyó el pub con el incendio, también el local en el que los vecinos se reunían para sus actividades. Y, por supuesto, volver a reunirse con George porque, aunque sus dos nuevas familias de acogida lo tratan fenomenal, no hay nada mejor que estar con la tuya. ¿Lo conseguirá?

Oliver le relata a un gatito la historia de cómo salvó aquella Navidad y alguna que otra aventura de su vida cuando era un gato joven, haciendo al mismo tiempo de maestro enseñándole los peligros del mundo y cómo afrontarlos, además de lo maravillosa que puede ser la existencia  gatuna viviendo entre humanos.
Al leer a Oliver, nos vamos a sentir como el gatito alumno y nos quedaremos acurrucados escuchándole narrar lo que tuvo que hacer por los humanos del pueblo, cambiándoles la vida para mejor, por supuesto.

Oviler, the cat who saved Christmas está escrito en inglés y, a esta fecha, no se ha traducido. Tal vez tengamos suerte y, al igual que sucedió con Alfie, de Rachel Wells, algún día una editorial se anime a publicarlo en español. Estaré atenta.


Título: Oliver, the cat who saved Christmas
2015
Autora: Sheila Norton (Romford, Reino Unido)
Editorial: Ebury Press (Penguin Random House)
Páginas: 315
Idioma: Inglés


Sheila Norton, a través de la voz de Oliver, escribe relajado, pero sin tiempo para el aburrimiento; los humanos, estereotipos de un pueblo tanto adultos como niños, me resultaron muy cercanos.

08/12/2019

La guerra de los panes

Elijo este pequeño cuento porque hay gato en la portada (Ya lo sabes)
Luego resulta que no tiene papel en la historia (¡Qué pena!)
Esto me podría decepcionar si no fuera porque La guerra de los panes resultó ser una auténtica delicia de lectura.
Vale que en algunas ocasiones me pierdo con palabras desconocidas (la autora es argentina), sobre todo con los nombres de los panes y los dulces; pero eso no quita que me haya encantado hasta el punto de leerlo por segunda vez por el simple motivo de sentir el aroma del pan recién hecho y saborear mentalmente los dulces de la señora Florencia. (Tengo 20 días antes de devolverlo a eBiblio Asturias, así que habrá más oportunidades para releerlo)

Como Graciela Montes dice, hay guerras en las que no importa participar, salvo por los kilos de más que todos los vecinos ganaron mientras duró. (Me río, por supuesto. Tú también lo harás cuando  lo leas)

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La batalla se desarrolla en un barrio argentino llamado Florida. Tomasito Bevilacqua, El Rulo, es el panadero oficial desde siempre. Su panadería se llama "A la gran flauta" y todos compran allí pan y otros productos a diario.
Florencia Lumi, La Gorda, es repostera. Hace unos pasteles increíbles. Un día decide abrir un local muy cerca de la panadería de El Rulo. Todos piensan que será confitería, pero ella decide dirigir "La Rosca Encantada", panadería y confitería.
Ahí comienza la guerra de panes entre El Rulo y La Gorda. Una competición para ver quién de los dos atrae más público y consigue más clientes haciendo cada día panes más y más deliciosos y grandes. Al final de la historia, ambos reconocen que son unos estupendos panaderos y pasteleros y hasta parece que se harán amigos.

Este es un cuento para niños y mayores. Si como la autora o como yo, tenías de pequeño una confitería y/o panadería al lado de casa, te traerá a la mente unos maravillosos recuerdos. No sé tú, pero a mí, en la actualidad, casi nunca me apetece comprar pasteles, y no es porque no me gusten, es que han perdido mucho de aquel encanto de mi infancia, el sabor, sobre todo.

Entre otras, esta es mi conclusión positiva: La competencia, a veces, resulta buena para mejorar lo que hacemos, siempre que no nos invada la insana envidia.



Título: La guerra de los panes
Autora: Graciela Montes (1947. Buenos Aires, Argentina)
2009
Ilustraciones: Petra Steinmeyer
Editorial: Alfaguara
2019
Páginas: 55
Edad recomendada: ¡A partir de 7 años, dicen! Es para ¡todas! las edades.


Ya ves que el libro no está escrito precisamente hace unos meses. Es una reedición en la que aparece gato en la portada y también más gatos en el interior. Supongo que o la escritora, la ilustradora, o ambas,  son "catlovers". Gracias a ese pequeño detalle he leído un cuento que no olvidaré, como no he olvidado el olor del pan recién hecho.

Respecto a las ilustraciones, son sencillas, sin colores, excepto la portada. Sin embargo, me han gustado mucho, están llenas de pequeños detalles y me recuerdan un poco a las que los niños dibujan cuando ya han aprendido y, por supuesto, dibujan bien (Yo soy un desastre, ni una mesa con sus cuatro patas me sale decente)

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