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02/03/2020

Hagamos caso al tigre

Este precioso libro lleno de maravillosos poemas lo encontré en la Biblioteca Municipal El Llano, Gijón.
Está dividido en dos apartados: Hagamos caso al tigre y Los seres estrafalarios.
En sus poemas, con una rima muy danzarina y alegre, encontraremos diversos animales, humanos y seres fantásticos.
Aquí comentaré aquellos en los que aparecen gatos y otros felinos, en concreto un tigre y un león.

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Son estos:

Hagamos caso al tigre.
Trata de "un tigre a manchas, entre moradas y rosas" que quiere crear un circo de elefantes y necesita contar con "varios gatos con ganas de trabajar". Este tigre, además de emprendedor, trabaja también como domador y payaso.

El monarca cabezón.
Nos habla de un león "cascarrabias y gruñón". Como Rey de la selva siempre quiere llevar la razón y prohibir todo aquello que no le gusta y que suelen ser cosas bonitas que otros animales tienen o saben hacer y él no.

Poema del gato que no parpadea.
Sin duda, mi favorito. Una muestra de que el gato es curioso por naturaleza, nada se le escapa; aunque también se asusta con algunas de las cosas que contempla.

La sirena Magdalena.
Magdalena era maga y buena. Vivía en el fondo del mar con una gata blanca. La sirena cuidaba de los marineros que llegaban al fondo del mar tras un naufragio. Era buena cocinera, así que les hacía riquísimas sopas y potajes llenas de olvido para que los hombres no sufrieran por no poder volver a la tierra.

El gato Garabato.
Garabato es un genio que vivía en una botella. Solo se le podía pedir un deseo, pero él pasaba de cumplirlos pues todos los humanos le pedían riquezas. Entonces, un niño le pidió algo asombroso y ese deseo sí lo hizo realidad.

En cuando a las ilustraciones que acompañan a las palabras, es el primer trabajo del dibujante Max en el campo de la poesía. Dice estar encantado de esta experiencia ya que es nueva para él. Ha tratado de reflejar en sencillos dibujos lo que cada poema quiere contarnos. Creo que lo ha conseguido.


He disfrutado mucho con la lectura de todos los poemas incluidos en Hagamos caso al tigre. Los he leído varias veces, por la tarde, por la noche, ya que en cada momento del día sientes diferentes emociones. Me ha gustado todo, las historias, las rimas, las ilustraciones; y eso es bastante difícil de decir por parte de un adulto sobre un libro que, en principio, está escrito para niños.
Cada poema tiene su moraleja. Seguro que esperabas que los analizara. Prefiero que cada lector la descubra. Y ya, si la compartiera en alguna red social de gata Rassel para poder hablar sobre ello, sería genial.


Título: Hagamos caso al tigre
Autora: Ana Merino (Madrid, 1971)
Ilustraciones: Max
2010
Editorial Anaya, Sopa de libros
Páginas: 79
Edad recomendada: a partir de 8 años

14/01/2020

Bestiario: gatos gatos gatos

Me dijeron que, gustándome tanto leer libros de gatos, este me encantaría. Vaya, pues sintiéndolo mucho, no ha sido así.

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En mi opinión y basándome en mi experiencia, un libro de poemas, sean de un único autor o de varios (como es el caso de Bestiario: gatos, gatos, gatos), debe leerse con calma: un poema al día, para analizarlo e intentar entenderlo. Me hice caso a mí misma y de esta forma los leí.

Siento decir que aún así, no han llegado a entusiasmarme. Alguna frase suelta, un par de poemas... Me entristece pues tratándose de gatos, siempre quiero que me apasione todo.
Como he dicho en otras ocasiones, no lo califico de mal libro, ¡ni muchos menos! Puede que a otra persona sí le transmita sensaciones todos o algunos de los poemas, por lo que te animo a buscarlo en la biblioteca pública. Si tras su lectura te gusta tanto como a la persona que me lo recomendó, ya queda de tu mano comprarlo para acudir a él en cualquier momento, esos en los que no apetecen novelas largas, sino una lectura corta que te cuente una gran historia.



Título: Bestiario: gatos gatos gatos
Varios autores
Ediciones Eneida
1999
Páginas: 185
Prólogo de Elsa López que sí me encantó de principio a fin y del que he sacado unas frases que iré compartiendo en Facebook.

17/04/2019

Gato sin dueño

¿Quién decidió el título del libro de haikus de Tan Taigi? Indudablemente un amante de los gatos, pues en su interior solo 2 de los 70 haikus están dedicados a estos enigmáticos animales.
Le doy las gracias ya que de no haber sido así, probablemente no hubiera leído este precioso libro.

Gato sin dueño te muestra los haikus en su escritura original, en fonética y en español, además de una explicación con el significado de cada poema, por lo que si nunca has leído haikus te ayudará a comprender lo que el escritor quería comunicar, más o menos. De todas formas, permite que sea tu imaginación la que te lleve por más caminos porque un haiku se lee en segundos, pero puede tomar horas descubrir lo que su autor vio y sintió. En realidad solo él lo sabe, solo él lo experimenta, lo siente y luego, lo dibuja con palabras, las justas.

Me gustaría hablarte de los dos dedicados a los gatos, pero no lo haré porque considero que podrías perder el interés y no llegar a leerlo. Sería una pena, pues disfrutarías de unas horas tranquilas, meditativas, llenándolas de belleza con este estilo literario. Así que, ¡regálate la oportunidad de conocerlo!

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¿Qué es un haiku? Un tipo de poesía japonesa, un poema muy breve formado por 17 sílabas, distribuidas en 3 versos de 5, 7, 5 sílabas cada uno.

Esto funcionará en japonés, pero a la hora de traducir o, incluso, si lees algunos haikus de escritores españoles, no se muestran tan encorsetados. Lo importante es no salirse demasiado de esta norma y que expresen las emociones que su autor siente ante la contemplación de la naturaleza, que algo le sorprenda por lo inesperado, lo excepcional.

En mi opinión, no hay que entender un haiku, hay que sentirlo. Ser el gato, la tortuga, las golondrinas. Ser el agua, la luna, la tormenta. Ser las hojas, las flores, el sol. Hay que fusionarse con las imágenes, ser parte de ellas, para sentir como el gato, para entender el instante en el que todo sucede: un presente para Tan Taigi y un pasado para nosotros.

Un haiku es como una adivinanza que debes intentar descubrir.



Título: Gato sin dueño
Autor: Tan Taigi (1709-1771)
Selección, traducción, introducción y notas de Fernando Rodríguez-Izquierdo y Gavala
2017
Editorial Satori
Páginas: 153

09/11/2018

Animalicias

Deambulando entre libros grandes, con enormes letras y dibujos llenos de colores, en la sección de los peques de una biblioteca municipal, encontré un pequeño libro de poemas. No dudé un instante en llevármelo a casa. Lo leí esa misma mañana mientras tomaba un café en una terraza tranquila, bañada por el sol de octubre. Más tarde, en la comodidad del sofá, con Rassel acurrucada a mi lado, lo repasé por segunda vez para disfrutar, de nuevo, con cada rima.

Animalicias, 34 poemas tiernos, danzarines, de una sencillez que llega hasta lo más hondo. Una maravillosa lectura de un tirón, o lenta: ¡Uno al día y a pensar!

La luna, insectos, flores, plantas, princesas, cosas y seres vivos, a lo que dedicarles un poema.


animalicias

Ya que aquí escribimos sobre gatos, voy a recomendar especialmente la lectura de estos seis poemas gatunos que nacieron del amor que Katy Parra siente por los peludos felinos, hasta el punto de salir fotografiada con uno en la portada interior del libro.

Los títulos gatunos son:
El gato dormilón
La muñeca olvidada
Historia de dos leones
El gato Donato
Jitanjáfora
Décima del gato negro

En ellos se aprecia un especial cariño, dedicándoles sus más bonitas rimas.

Aunque pueda estar orientado a los niños, considero Animalicias una lectura perfecta para compartir los papis y los peques: una noche un cuento, otra noche un poema, traerán bonitos y dulces sueños; además, juntos, podrán iniciarse en el arte de la poesía de la mano de Katy Parra: sencilla, inspiradora, colorida, mágica.

*******

Título: Animalicias
Autora: Katy Parra
2017
Raspabook Editor
Páginas: 60

30/03/2017

Luna tranquila

Rassel y yo pasamos muchas horas en compañía, y siento que nunca son suficientes.
A pesar de que como buen gato la mayor parte del tiempo lo pasa dormida, sé que está ahí: en la gran cama, en el sofá, en el sillón, o dentro del armario sobre su cojín favorito.
Voy de habitación en habitación limpiando y ordenando y, de vez en cuando, me paro, la miro, la acaricio, y percibo su paz.
Siempre lo digo, me repito porque aún no lo he conseguido y no creo que lo consiga nunca y es que quiero ser más como ella, más tranquila, más yo misma, más conectada con la naturaleza, más gato que humana. Es un imposible, porque en cada ser vivo hay unas cualidades innatas. Así seguiré pensando, como muchos otros, que a un gato se le llega a amar casi tanto como a odiar por envidia, sana, pero envidia.
A estas alturas, algunos sabéis que Rassel me inspira, especialmente durante las noches de insomnio en las que me acompaña su placentero respirar, acurrucada a mi lado en el sofá, yo con un libro que leer o una libreta donde escribir, y ella con Morfeo, abriendo de vez en cuando sus ojos verdes, tan solo una pequeña línea, como una luna creciente, para volver a cerrarlos una vez comprueba que sigo bien, que sigo a su lado.
Y este poema me inspiró ella en una de esas noches.

luna-tranquila

Luna tranquila

Si me pides la Luna
te la daré,
Rassel.
Una luna tranquila,
una luna dulce.
Buscaré una escalera de caramelo
y subiré a lo más alto.
Tocaré a la Luna despacio,
sin sobresaltos.
La tomaré entre mis manos
como si fuera de algodón,
y volveré con ella a la Tierra
para dártela
como ofrenda de mi amor.

Autora: Etel García
Foto: Rassel (con acento en la é) por Etel García 

17/01/2014

¡Qué marrano es este gato!

Los ratones ya sabían
cuando paseaba el gato
Era tal el perfume que llevaba
que no se pasaba en un rato
Que ya no olía… apestaba
-¡Que no queremos jugar!
Ni al ratón ni al… ¡gato!
Que hueles peor
que cien arenques baratos
En un barreño bien lleno
le metieron a lavar
Con jabón, esponja  y trapo
Muy limpito va a quedar
si lo cepillan un rato
Y luego… volverán a jugar
Al ratón que te pilla el…
¡gato!


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Autora Estrella Montenegro

13/05/2013

Ponerle nombre a un gato de T. S. Eliot

Poema incluido en "Libro de los gatos habilidosos del viejo Possum" de T. S. Eliot:

Ponerle nombre a un gato

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Ponerle nombre a un gato es harto complicado,
desde luego no es un juego para los muy simplones.
Pueden pensar ustedes que estoy algo chiflado
cuando digo que al menos ha de tener tres nombres.
Lo primero es el nombre que le damos a diario;
como Pedro, Alonso, Augusto o Don Bigote;
Como Víctor o Jorge o el simpático Paco.
Todos ellos son nombres bastante razonables.
Los hay más bonitos y que suenan mejor
para las damas y los caballeros,
como Admetus, Electra, Démeter, o Platón,
pero todos son nombres demasiado discretos.
Y un gato ha de tener uno más especial,
que sea peculiar, algo más digno.
¿Cómo, si no, va a alzar su rabo vertical
o atusar sus bigotes y mantenerse altivo?
De nombres de este tipo os puedo dar un quórum
como son Mankostrop, Quoricopat o Qaxo,
también Bamboliurina o, si no, Yellylorum,
son nombres que jamás compartirán dos gatos.
Pero a pesar de todo, nos queda un nombre más,
y ése es el que tú nunca podrás adivinar,
el nombre que los hombres jamás encontrarán.
Que sólo el gato lo sabe y no confesará.
Si un gato ves en meditación,
el motivo nunca te asombre.
Su mente está en contemplación
de la idea una de su nombre.
Su inefable, efable,
efainefable,
único, oscuro, inescrutable nombre.

06/04/2013

Cuartetos de Francisco Gonzalez Leon

Poema de Francisco González León

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Aunque el uno es insomne,
y el otro un somnolente,
el gato y el grillo se parecen
en que buscan del fogón
la ceniza caliente.



Ron, ron del gato;
del grillo el cri, cri persistente;
límpida noche en enero
temblando en estrellas.
Cruzado de brazos
el gato medita;
y el grillo parece
que está de rodillas.



Penumbras friolentas
enturbian mi estancia.
Roto sedimento de amarga fragancia
vaga en el recuerdo
de vieja ilusión.

Hay algo que vuela
y algo que se esconde.
Y en estos instantes
que el tiempo alargó,
callan dos silencios
y hablan dos rumores:
el gato y el grillo;
las sombras,
y yo.

Poema vía Poema de amor

17/08/2012

Rassel no tiene una terraza pero tiene una ventana

Rassel no tiene una terraza,
ni tampoco tiene un balcón,
pero tiene una ventana
por la que ve ponerse el sol.

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Desde ella observa a los coches,
humanos, perros y gaviotas,
y se entretiene sola.


Escucha y observa
sentada, segura, en la fresca meseta.


Poco más necesita
para ser y sentirse feliz,
que mirar por la ventana
y, a su modo, sonreir.

(Etel García)

14/02/2012

Edgar Allan Poe

Edgar Allan Poe fue uno de tantos escritores que gustan de rodearse de gatos: Catterina le acompañaba mientras escribía; Plutón, un gato negro con mucho carácter, se enfadaba cuando Poe bebía demasiado. Tal vez se inspiró en él para escribir el cuento "El gato negro" y por ello bautizó al gato con su mismo nombre...
Este poema es todo un elogio hacia los felinos, y todo un reto para los humanos:


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Sabias palabras, serenas, que contrastan en cierto modo, con algunos de sus relatos más conocidos.
Será porque los gatos sacan lo mejor de uno o porque quisiéramos ser más como ellos, cosa difícil en cualquier siglo, en el del Sr. Poe y en el  nuestro.

Te dejo el enlace a Wikipedia para saber más de Edgar Allan Poe, una vida corta e intensa, creativa y atormentada.

04/02/2012

Ningún gato de Álvaro Miranda Buranelli

Poema Ningún gato de Álvaro Miranda Buranelli.

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Conduciendo el automóvil por la carretera, en medio de la
noche
la luz de los focos abriendo la noche, rasgando las tinieblas
como una navaja, sobre el asfalto negro
las señales indicadoras a los lados del camino, gigantescas
luciérnagas
de electricidad, brotan los amarillos, los verdes, los rojos
nada se distingue en torno del automóvil que cruza solitario
devorando millas a su paso como un león sobre una alfombra
fosforescente
ocurren los accidentes menores, aquéllos en los que ningún
humano sale herido
atropellar un perro, un pájaro que se estrella contra el
parabrisas
pero ningún gato, yo he visto morir seres queridos casi en
mis brazos
he sentido el sabor de la muerte en mi taza, yo he visto
el sufrimiento
más severo, el daño más cruel, el dolor más intenso
eclipsados por la resignación y la paciencia, eran mis
bienaventurados,
pero ningún gato, he visto caballos destrozados al borde
de la carretera
disputados por perros salvajes, he visto ovejas rojas
cerca de tajamares,
y cuerpos desconocidos rebotando en el cemento
pero ningún gato, no siento nada especial en cuanto a los
gatos
pero siempre me he preguntado adónde van a morir
porque nunca he visto un gato muerto. Yo que duermo con
estertores
finales en mis oídos, yo que he conocido el amanecer cara a
cara
con la muerte, yo que he lavado, con el puñal del último
suspiro,
el cadáver más querido, yo que cerré ojos para siempre como
si fueran
mis ojos, yo que nací sin hermanos que me abrazaran para
consolarme
y ningún gato, ninguno, he visto muerto
estoy por creer que las siete vidas fue un regalo divino
que Dios consideró no merecíamos.

16/12/2011

"Gato negro" de Emma Posada

Poema: Gato negro de Emma Posada

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Alma de duende en cuerpo de sombra.
Enjoyada la cabeza,
el espinazo interrogante,
el paso de seda.
Las campanas desbordan sus doce vinos.

Luna en los tejados.
Brisa en las ramas deshojantes.
La pedrería de los ojos del gato se abrillanta.
Espera...
La bruja de la escoba, andrajosa y hambrienta

no ha de venir ahora;
se durmió de cansancio en el campananario del pueblo.
La desesperación en el lomo del gato forma un arco
y lanza la felcha de un maullido.

Un signo lúgubre se alarga en el silencio.
Gato negro, embriagado de luna.

Gato negro, bohemio de los tejados;
eco del infierno, silueta de un pecado.
Gato negro: seda, sombra y pedrería.

10/12/2011

Exterior del Gato de Carlos Barral

Poema: Exterior del gato de Carlos Barral

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Ser el gato,
hacer un esfuerzo y ser el gato
transitorio del alba y en la cumbre
del mundo transitado, y presumible.

Ser por fuera del gato todo el gato posible
después del atigrado resplandor de la noche
última y la pasmada contracción felina.
Comenzar en el zinc al borde de las uñas,
en el cielo que escurre el canalón vacío
y en la flor espectral que crece entre las rejas.

El gato que despierta paso a paso las viejas
miserables espaldas de fábrica baldada
y el aire algodonoso de las ramas al suelo
y la tierra afeitada del muro hasta el camino
y hasta el bidón sonoro que su peso estremece.

Ser gato por fuera y tan cabal. Parece
que el mundo quepa dentro de esta pausa ondulada
precisa como un astro, que te llama
y a quien no negarás el pararte desnuda
donde nadie hubiera imaginado

aurora sobre el muro desconchado,
alba rosada sobre el gris de un gato,
con las puntas nocturnas de los pechos
apuntando a esos hombres cavilosos
que llegan tan despacio, pisando en las afueras. 

25/10/2011

Paul Leyhausen

"Puede ser que en esta época marcada por el aumento de la tolerancia, un número creciente de humanos se volverán tolerantes hacia un compañero que, incluso sin quererlo y sin malicia intencionada, osa sujetar frente a nosotros un espejo para observarnos a nosotros mismos. 
paul-leyhausen
Si nos volvemos tolerantes, descubriremos que los gatos, como los mejores de entre nosotros, pero como muy pocos de entre los animales, son capaces de una amistad profunda y prolongada sin mostrarse posesivos ni sumisos."
Paul Leyhausen

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