21/2/19

En la Calle Mayor

Pasa que a veces lees un libro que es una segunda parte, pero que está tan bien desarrollado que no te pierdes en la historia. Sí, leí antes En el corazón de París porque sabía que había un gato mágico.
Cuando compartí la entrada del blog en las redes sociales, Virginia, su autora, me contó que también En la Calle Mayor hay gatos, tal vez con menos protagonismo, pero sí que están y hacen de las suyas.
No lo dudé. Le dije que lo compraría (solo están disponibles en Kindle)

Entonces sucedió algo mágico. Me comentó que si se lo compraba a ella (es autopublicada) me lo enviaría ¡en papel y dedicado! ¡No podía creerlo! ¡Iba a ser mi primer libro dedicado! Y aquí está, leído, disfrutado y recomendado a todos los lectores de todas las edades.

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Si crees que no podrás identificarte con May por ser solo una niña, permíteme decirte que estás en un error. En pocas páginas sentirás que eres ella intentando entender los motivos por los que tanta tristeza la rodea, el mal humor, la incomprensión y, a veces, hasta el desprecio.

Aunque los gatos no tienen aquí gran trabajo, no puedo obviar a dos de ellos. Viven en la librería de la Señora Mel. No te contaré qué hizo el segundo para que tú lo descubras, pero sí el primero ya que fue él quien hizo que Ana, la mamá de May, se parase en el escaparate de la tienda, viera el libro y, sin entender muy bien los motivos, entrara a comprarlo para regalárselo a su hija.

Todo cambia a partir de ese momento, en su casa, con sus vecinos, en el cole, demostrando que si algo se desea de verdad y se trabaja por ello, puede hacerse realidad. No todo, hay cosas imposibles, pero las pequeñas que son las que cambian poco a poco el mundo, sí.


A veces la causalidad va haciendo de las suyas, o una tercera persona; otras será el trabajo, el esfuerzo o la necesidad. Por eso nunca hay que rendirse cuando algo se desea de verdad. May es un claro ejemplo, tanto en la novela En la Calle Mayor como en la segunda entrega En el corazón de París.

Título: En la Calle Mayor
Autora: Virginia Gil Rodríguez
Autopuplicada
2019
Páginas: 125

14/2/19

El zoo de Pitus

Te preguntarás los motivos por los que comento este cuento en el blog de Rassel. Pues bien, a Manolito le gustan los gatos; además, en el zoo, habrá gatos y también... ¡un tigre! Así que considero que este lugar es el más adecuado para que viva El zoo de Pitus.
El zoo de Pitus me lo recomendó una chica en la página que Rassel tiene Facebook
Lo primero que hice fue buscarlo en las bibliotecas municipales de Gijón. Lo encontré en una de ellas y, al día siguiente, lo fui a pedir.

Su autor decide que la historia suceda en verano, cuando los niños están de vacaciones; por lo que les resultará más fácil trabajar en la construcción del zoo con el que intentan recaudar fondos para su amigo Pitu. Él tiene una enfermedad que solo la puede curar yendo a un médico, a Suecia. Ya que no dispone del dinero necesario, sus amigos deciden ayudarle de esta forma. Es tan grande el empeño que ponen en ello, que los mayores también se unen haciendo lo que los niños les mandan.

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Ensalza los valores de la amistad, el esfuerzo, el trabajo en equipo, creer en uno mismo, el compañerismo.
También nos muestra otra forma de vivir la infancia, jugando en la calle todos los niños del barrio; mientras que en la actualidad se encierran en casa con sus tablets y móviles, jugando solos y viendo vídeos. Tal vez sea así porque jugar en la calle resulta complicado en estos tiempos. Tan solo los más pequeños, siempre acompañados, pueden disfrutar en los parques de las grandes ciudades que, a partir de los 8 años, más o menos, dejarán de ser visitados porque ya se siente "mayores". Las costumbres cambian, aunque no sé si para bien o mejor.


La historia está dirigida a preadolescentes, aunque también a los mayores les resultará muy gratificante leerlo.

Título: El zoo de Pitus
Autor: Sebastià Sorribas
1966
Editorial La Galera
Traducción: Carola Soler Arce
Ilustraciones: Pilarín Bayés
Página: 153

7/2/19

El león y el perrito

¿Puede un cuento infantil ser maravilloso y tremendamente triste al mismo tiempo? Sí, El león y el perrito te hace sentir ambas cosas.

Pensar que alguien como León Tolstói, autor de obras tan conocidas como Guerra y Paz y Ana Karenina, haya podido escribir un cuento tan breve como este,  me sorprendió gratamente.

El tema principal es la amistad entre dos seres vivos diferentes, condenados a odiarse (en este caso, a comer el león al perro) pero que, de forma incomprensible para los humanos, conectan y sienten un gran afecto el uno por el otro, hasta el punto que, tras la muerte natural del perrito, al león le inunda tal tristeza que se deja morir.


Al principio del cuento nos vamos a horrorizar con la idea de que en el parque zoológico de Londres se diera de comer gatos y perros a los leones. No sé si sería cierto. Pero no nos escandalicemos. Todavía en nuestros días, en el siglo XXI, hay países en los que los humanos comen perros y cocinan gato como si fuera liebre. Y aunque se está luchando para que no se sacrifiquen ni se coman, costará mucho romper una tradición milenaria. Será con la educación de los más pequeños, la forma de concienciarles y, a su vez, ellos a sus padres, para que dejen estas costumbres y ver que no es correcto, aunque parezca absurdo que sí lo sea comer pollos, pavos, conejos, vacas y cerdos.


El león y el perrito, como decía, es un cuento corto; así que las ilustraciones lo acompañan y le dan más vida, adaptándose a los sucesos de cada momento: un señor llega al zoo con un perro perdido, el perrito está en la jaula del león, se hacen amigos, duermen y comen juntos, el león se muestra triste y enfadado porque su amigo ha muerto.

Título: El león y el perrito
Autor: León Tolstói
Editorial Debate
1992
Traducción: Flora Casas
Ilustraciones: Violeta Monreal
Páginas: 40

Me ha gustado y emocionado mucho; por eso no entiendo que la Biblioteca Municipal El Llano (Gijón) lo tenga en "depósito" y no a disposición del público, en el lugar que le corresponde que es "infantil azul". Si quieres leerlo sin esforzarte por ir a preguntar a tu biblioteca, te puedo decir que haciendo la búsqueda en Google encontrarás varios blogs con el texto completo. Yo siempre prefiero ver, tocar, leer, fotografiar el libro. ¡Qué le vamos a hacer, soy un tanto maniática para los libros!

31/1/19

Holly, Roberto y la magia de ser Sofía

Si miras en el perfil de las redes sociales de la autora, Elísabet Benavent (más conocida como BetaCoqueta) leerás que le gustan los gatos, aunque no he conseguido verla en compañía de uno.
Sea como fuere, en La magia de ser Sofía aparece una gata llamada Holly que se muestra como lo que es: una gata. Sofía la encontró en un contenedor, dentro de una caja de zapatos, chillando como solo un gatito sabe hacer, y no se pudo resistir.
La parte extraña es que se lleva bien con Roberto, el hurón del compañero de piso de Sofía. Los dos animalitos duermen, comen y juegan juntos, sin importarles sus diferencias. ¿Una amistad forzada por la convivencia o por su carácter?
Holly se muestra muy sociable con todas las personas que vienen a casa de Sofía, excepto con Héctor. Creo que la gata, lista ella, ya se olía que él no era lo que aparentaba, con un pasado (o presente) que no tenía intención de descubrir y que posiblemente le hiciera daño a su humana.
Por lo demás, se comporta como cualquier gato, chantajea, y le da un toque de humanidad a Sofía.

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Por esta razón y solo por esta, voy a intentar leer la segunda parte titulada La magia de ser nosotros, esperando que Holly también aparezca. Pero no garantizo nada, porque se ha quedado como libro de una vez y no más.
¿No es una buena historia? Sí, lo es; en mi opinión, para chicas de entre 20 y 32 años, solteras, soñadoras, que creen en el amor, incluso a primera vista, que disfrutan con el romanticismo literario, en la utopía que se hace realidad: chico guapísimo e inteligente se enamora de chica no despampanante e inteligente. Para quien supera esa edad y lleva años leyendo todo tipo de géneros literarios, La magia de ser Sofía se queda en una novela para mujeres que dejan atrás la adolescencia y se adentran en el mundo de los adultos. Al menos espero que a alguna de sus lectoras la ayude a ver cómo son las relaciones tóxicas y no se deje llevar como hace Sofía. No se puede vivir regalando una oportunidad tras otra a quien, tal vez, no se las merece. De todas formas, tengo claro que tenemos que experimentar nosotras mismas el enamoramiento, la ceguera, la cruda realidad y aprender para no volver a caer la próxima vez; en una palabra, eso que se llama madurar y no creerte todo lo que un chico guapo te diga.

Título: La magia de ser Sofía
Autora: Elísabet Benavent
2017
Editorial SUMA
Páginas: 528

24/1/19

¡Vaya lío de animales!

Cuando aprendí a leer, solo se utilizaban letras minúsculas. Parece que en la actualidad se enseña primero con mayúsculas y luego se van poco a poco integrando las otras.
No puedo asegurar si este método es mejor o no. Al final, lo que importa es aprender a leer.
En este libro de la serie Aprende a leer con Teo, se escribe la historia con los dos tipos de letra para que los peques puedan practicar con ambas.
Hay ilustraciones de las aventuras de Teo y sus amigos, y también de objetos relacionados con ella. Al final, hay un resumen de palabras con el dibujo y el nombre escrito en mayúsculas y caligrafía para que los niños puedan identificarlas y fijarlas, ampliando vocabulario.

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En la historia de ¡Vaya lío de animales! vamos a encontrar al perro de Teo que se llama Puc, al gato Musi de su amiga Clara, al conejo de su amigo Pedro. También aparecen una lagartija, una mariposa, un pez, gusanos y un caracol.
El gato Musi es un poco trasto. Tira la pecera, la caja de gusanos, se sube a un árbol y asusta a las palomas... Nada que no nos resulte nuevo a las personas que tenemos gatos.

Título: ¡Vaya lío de animales!
Autora:Violeta Denou
2005
Editorial Timun Mas
Libro electrónico: 2013
Páginas: 32
Edad recomendada: a partir de los 4



Nota 1:
Violeta Denou es el seudónimo de Carlota Goyta Vendrell, Asunción Esteban Noguera y Ana Vidal, ilustradoras de literatura infantil.

Nota 2:
¡Vaya lío de animales! lo descubrí en la plataforma de libros electrónicos eBiblio Asturias.
Cada Comunidad Autónoma tiene la suya. Pregunta en tu biblioteca pública cómo acceder.

17/1/19

Dos como ninguno

De nuevo otro libro de animalitos que ha optado por poner gatitos en la portada, preciosos, por cierto.
En este libro para peques, la autora anima a los niños a buscar una pareja de animales en cada página: aves, camaleón, yaks, perros, gatos, sapos, peces de colores, libélulas, osos, ardillas, cebras, nutrias, tucanes, escarabajos.
Dos como ninguno fomenta la observación mediante la búsqueda de parecidos y diferencias para encontrar la pareja de iguales.
No es un cuento para leer antes de ir a dormir, ya que fomenta la actividad, la memoria, la observación. Es ideal para trabajar con el peque, jugando, durante la tarde, incluso para llevarlo de viaje.

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Los dibujos son preciosos y cada animal tiene un texto similar a este de los gatos que, al ser en verso, es más fácil de asimilar por los niños, ¡parecen canciones!

Qué lindos estos gatitos,
aunque un peligro sí que entrañan.
¡Cuidado con las patitas,
cuidadito que te arañan!
Lo bueno es que ronronean
cuando cariño les das.
Va, ahora busca la pareja
que es distinta a los demás.


Autor: Britta Teckentrup
Editorial: Flamboyant
2015
Traducción: Carlos Mayor
Páginas: 38

De la misma autora, puedes encontrar con gatos estos dos:
Mi gatito (Picarona)
Opposites

14/1/19

Los Reyes Magos nos traen regalos gatunos

Por mi parte, había comprado en noviembre dos libros: En la Calle Mayor, de Virginia Gil Rodríguez, y Molly and the Cat Café, de Melissa Daley. Decidí no leerlos y guardarlos para tener una pequeña ilusión con la que despertar el día de Reyes.
Dudé entre leer uno de cada vez. Al final decidí alternarlos leyendo 30 págimas al día de cada uno. Entre febrero y marzo los comentaré en el blog.
Mientras tanto, y para conocer nuestras historias semanales, nos puedes seguir en la página que Rassel tiene en Facebook. Ve directamente desde aquí.

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En cuanto a Rassel, sé que algunos pensarán que es una soberana tontería decir que Los Reyes Magos les traen regalos a  nuestros gatos. ¡No me importa ni lo más mínimo!
En esta casa no hay niños, pero sí una gata que llena mi corazón y mis días. No la he humanizado, no es mi estilo. Sin embargo, es agradable hacerle un regalo este día y el de su cumpleaños. A mí me satisface verla olisquear algo nuevo, hacerlo suyo, jugar con ello, lanzarlo a lo alto, morderlo y patearlo. Es una forma de satisfacer su instinto cazador con nuevas piezas.
Por alguna extraña razón que desconozco, no le apasionan los juguetes que se supone son para los gatos. Pronto descubrí que sus preferidos eran los pequeños peluches humanos, básicamente porque se encariñó de mi delfín nada más llegar a casa (sigue siendo su favorito), luego de la vaca, el osito, el pez... En resumen, que cuando toca buscarle un nuevo juguete, voy directa a la sección de peluches para bebés. Allí fue donde encontré al pequeño unicornio.
¿Qué características debe tener? Pues básicamente lo más importante es que el tamaño sea como de un ratón, alargado para que lo pueda morder y lanzar al aire, además de patas y orejas en los que hincar los colmillos y zarandearlo hasta que el pobre muñeco quede inerte entre sus garras.


No permitamos que nadie nos quite la ilusión. ¡Miaumuac!

10/1/19

Septiembre puede esperar

A veces conviene tener al lado a alguien que crea en ti. No es necesario que haga discursos. Basta, simplemente, con un gesto. Rebeca Aldán.
En situaciones concretas, tener al lado a una persona que crea en tu capacidad de hacer algo, te ayuda a seguir y completar eso que tú consideras importante y que si dependiera únicamente de ti, tal vez lo hubieras abandonado hace tiempo. No es por falta de confianza en uno mismo, ni por debilidad. Es como la gota que colma el vaso, pero en positivo. Un despertar y ver salidas nuevas, soluciones que estaban ocultas.
Cuando leas Septiembre puede esperar, entenderás de lo que hablo.

Rebeca prepara su tesis doctoral basada en la escritora inglesa Emily J. Parker, desaparecida el 8 de mayo de 1955, cuando se celebraba en Londres el décimo aniversario del final de la II Guerra Mundial.  Para ello, se traslada a esta ciudad y se instala en una pequeña buhardilla -cerca de Portobello Road- en la casa de la Señora Bartholomew que vive con un gato negro al que llama Timothy Gordon.
Rebeca es una persona más de perros que de gatos. Sin embargo, Timothy Gordon le va poco a poco ganando el corazón. La acompaña en sus largas horas de estudio, análisis, pensamientos, recopilación de documentos con los que pretende descubrir si Emily aún vive, a dónde fue, quién la pudo ayudar en su huida, si la raptaron o se marchó de forma voluntaria... Preguntas que obtendrán respuesta al final del libro.

septiembre-puede-esperar


Si te soy sincera, el único motivo por el que leí Septiembre puede esperar es porque hay un gato. Creo que a estas alturas ya sabes de qué va este blog. Por si es la primera vez que nos lees, te diré que es un espacio para leer y opinar sobre libros de gatos y con gatos para todas las edades.

Pues bien, Timothy Gordon es aquí un gato. No habla, ni opina. Simplemente acompaña, una de sus labores esperada. El libro podría haberse escrito de igual forma si él no existiera; pero existe y, gracias a él, he leído una novela de intriga, histórica, un tanto autobiográfica (no de la escritora, sino de la protagonista) que de no ser por él, hubiera dejado pasar de largo.

Respecto a la novela en sí, pues me gustó la forma en la que Rebeca, como si se tratara de un diario, va relatando los avances de su investigación, las entrevistas con las personas que conocieron a la escritora, al mismo tiempo que retoma sucesos del pasado (infancia y juventud) y otros recuerdos más recientes de su vida adulta.

Aunque en un momento de la narración me empezaba a resultar un poco lenta su investigación, dándome la sensación de que ella no estaba trabajando lo suficiente, una vez que avanzo y la voy conociendo, comprendo su actitud: se pierde un poco, su mente divaga, es una soñadora.
Temí que el final fuera de esos precipitados, que resuelven todo en las últimas tres páginas. No fue así. Siguió su relato a ritmo tranquilo, incluso podría haber escrito un poco más.
A pesar de mi poca afición por la Historia y los asuntos de espías, he llevado bien los párrafos en relación a las notas de cómo se inició en Londres la II Guerra Mundial,  el mundo del espionaje, y esas cosas.

Haber conocido la ciudad, me ayudó a situarme en la "city" actual e imaginar a Rebeca deambulando por sus calles y mercados. Tener una gata en casa, me hace entender lo agradable que le debió resultar pasar tiempo en su pequeño cuarto, mirando por la ventada los tejados de Londres, acompañada de un gato.

Título: Septiembre puede esperar
Autora: Susana Fortes
Editorial Planeta
2017
Páginas: 272


Descubrí Septiembre puede esperar haciendo una lista de novelas que llevan septiembre en el título. Está publicada aquí, en el blog de los libros humanos. Realicé la búsqueda en las bibliotecas de mi ciudad, y la encontré en la plataforma ebiblio (hay una en cada Comunidad Autónoma)

3/1/19

Citas gatunas 41/60

Parece lógico pensar que los gatos sean los mejores amigos de aquellos humanos dedicados a las artes, pues no necesitan salir a la calle.
Son los escritores los que más destacan ya que pasan interminables horas en el hogar creando novelas y relatos. No es extraño, pues, que todo escritor tenga a su lado alguno de estos compañeros tranquilos y se prodigue en hermosas palabras para dedicarles a tan buenas musas.

Jenny de Vries
Para algunos incapaces de ver la realidad, todos los gatos son muy semejantes. Para alguien que los ame, cada tanto, desde el principio de los tiempos, ha sido profunda y asombrosamente único.

Italo Calvino
La ciudad de los gatos y la ciudad de los hombres existen una dentro de la otra, pero no son la misma ciudad.

Paul Gray
Los gatos son amos amables mientras recuerdes cuál es tu propio sitio.

Charlotte Gray
Cualquier gato que no consigue atrapar a un ratón, finge que iba tras una hoja seca.

Stéphane Mallarmé
Los gatos son seres hechos para almacenar caricias.

Peter Gray
A todos los gatos les gusta ser el centro de atención.

George Eliot
Los animales son unos amigos de lo más agradable. Nunca hacen preguntas ni te critican.

Elisabeth Hamilton
¿Qué es más hermoso en un felino, sus movimientos o su quietud?

Michel de Montaigne
Cuando juego con mi gata, ¿quién sabe si ella lo toma como pasatiempo tanto como yo? Nos divertimos haciéndonos muecas, y si yo tengo mi momento para empezar o para rehusar, ella tiene el suyo.

citas-gatunas-41-60


Ernest Hemingway
Un gato lleva a otro gato.

Teófilo Gautier
Es una labor muy difícil ganar el afecto de un gato; será tu amigo si siente que eres digno de su amistad, pero no tu esclavo.

François René de Chateaubriand
Del gato me gusta su temperamento independiente e ingrato, que le impide sentir apego por alguien; la indiferencia con que pasa del salón al tejado.

Proverbio inglés
A los ojos del gato, todas las cosas pertenecen a los gatos.

Charles Baudelaire
Cuando los gatos sueñan, adoptan actitudes augustas de esfinges reclinadas contra la soledad, y parecen dormidos con un sueño sin fin; mágicas chispas brotan de sus ancas mullidas, y partículas de oro como una fina arena vagamente constelan sus místicas pupilas.

Bobbie Ann Mason
Un día estaba contando a los gatos y yo, distraídamente, me conté a mí mismo como un gato.

Lilian Jackson Braun
Cuando vives solo en ocasiones necesitas oír el sonido de tu propia voz, y ellos saben escucharme muy bien.

Mark Twain
Si los animales pudieran hablar, el perro sería un tipo bocazas, pero el gato tendría la elegancia de no decir nunca una palabra de más.

Charles Dickens
¡Qué mejor regalo que el amor de un gato!

Charles Bukowski
Es bueno tener un montón de gatos alrededor. Si uno se siente mal, mira los gatos y se siente mejor porque ellos saben que las cosas son como son.
James Herriot.
Los gatos son expertos conocedores de la buena vida.

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Puedes ver aquí las citas 01-20 y aquí 21-40.
¿Te están gustando?

31/12/18

Bye, 2018

Hoy lunes, 31 de diciembre, comienza una semana, termina un mes y nos despedimos de 2018.
Hoy dedicaremos unos minutos a reflexionar sobre las cosas que hemos hecho a lo largo del año; también sobre las que quedaron sin hacer por diferentes razones.
Quizá nos sentemos y, mientras tomamos un café o una infusión (depende de los gustos), haremos una lista de proyectos para empezar mañana, con la llegada del Nuevo Año.
En esta ocasión, yo no anotaré nada. Voy a adoptar la actitud gatuna y me dejaré llevar sin planes, sin proyectos ni demás historias: Voy a perderme en los días y a vivirlos lentamente.

postales-navidad-gatos

Seguiré leyendo libros de gatos y "humanos", haciendo fotos, escribiendo, intentando encontrar un trabajo remunerado, caminando, respirando el aire marino de mi ciudad, acariciando a Rassel, perfeccionando mi lenguaje gatuno, tal y como he hecho hasta ahora.

¡Nos seguimos leyendo en 2019; aún tenemos muchos gatos de papel que compartir!

¡Miaumuac!

Te dejo esto como regalo: Para mejorar en nuestra actitud, te recomiendo leer cada día hasta memorizarlo,  El método Catfulness que comenté hace poco en el blog. Insisto, leerlo cada día hasta que consigamos ejecutar los consejos gatunos de forma natural.



Ilustra esta entrada de despedida de 2018, las postales gatunas que compré en Tiger Shop Gijón. Una es para nuestra colección; las otras dos viven en las casas de amigas catlovers.

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