Si te gustan las comedias románticas ligeras en las que siempre sabemos el final (bien), aunque no los acontecimientos que llevan a ese buen término, Una herencia por Navidad estaría dentro de tu lista.
Cierto que te vas a hacer varias preguntas según avanzas en la lectura. Una de ellas será: ¿Por qué Jimena no se pone a buscar como una loca a su gata Dafne cuando no llega a casa por la noche y, al día siguiente, sigue sin aparecer? Están en un lugar nuevo, con peligros desconocidos para una gata acostumbrada a la ciudad. Pues nada, que a la humana le importan más sus problemas con Adrián Espinosa que su querida gata. Eso es lo que me hizo sentir.
Tranquilidad, te adelanto que a la gata Dafne no le ocurrirá nada malo: sabe buscarse la vida muy bien.
Básicamente tenemos a una mujer (Jimena) y un hombre (Adrián) que se conocen desde el instituto, pero como él se portó muy mal con ella, Jimena se fue despavorida del pueblo a la ciudad. Sí, así, sin más.
Tras diez años, vuelve cuando un abogado la llama para decirle que ha heredado la casa y el negocio de su tía abuela, Penélope, y que no podrá vender la propiedad sin antes pasar todo el mes de diciembre viviendo allí mientras "alguien" arregla los desperfectos causados por el uso y los años. Ella desconoce que quien se va a encargar de todo es el chico que le hizo tanto daño en el pasado...
Las situaciones y los personajes son agradables. No hay descripciones ni de aspecto de los humanos, ni de la gata, ni del pueblo, así que los puedes imaginar como mejor te apetezca o dejarte guiar por la portada. Al menos no hay ese tipo de descripciones de otras novelas románticas respecto a los guapísimos y buenorros que están los protagonistas.
Esta historia es para que veamos que, con la edad y la experiencia, algunas personas reconocen sus errores del pasado; aunque, para ser sincera, siento que conociendo Adrián a la tía abuela de Jimena, podría haberle pedido perdón hace tiempo...

0 comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario. ¡Miaumuac! ~.~)=