26/01/2021

Cuando las panteras no eran negras

Me pregunto si realmente Fabio Morábito nos está hablando de panteras o si, por el contrario, es una fábula en la que etiqueta las diferentes formas de ser de los humanos, porque en cada grupo, en cada descripción y comportamiento de las panteras se puede apreciar a las personas independientes, curiosas, líderes, los que siguen a ciegas al fuerte y no piensan por sí mismas, las que se cuestionan todo.
 

 
Es uno de los libros que más me ha gustado y uno de los más complicados de comentar. Mientras lo leo, comprendo lo que cuenta; pero al escribir, me enredo en las ideas. Tal vez hablando, cara a cara, te lo podría explicar mejor.
 
Las panteras cazaban de día y en grupo. Adoraban e imitaban a los leones en todo. Eran pardas y soñaban con ser leones algún día. Los temían y no entraron nunca en su territorio. Los observan en la distancia.
La pantera protagonista y su madre se quedan solas cuando sus compañeras se marchan, sin avisarlas, en busca de comida.
La huérfana no llegó a conocer a los leones, sí a los guepardos. Como ellos, aprendió a cazar sola.
Cuando pierde a su madre, vaga por el territorio. Es entonces cuando conoce a las panteras sinuosas, que no dejan huellas en la tierra y saben trepar a los árboles.
Por circunstancias de la vida, se encuentra con la segunda manada de panteras que rechazó a ella y a su madre por intrusas. No la reconocen, ha perdido el olor y el color. Ella sí las recuerda. Las panteras no negras prefieren morir de hambre a que otra de su misma especie, aunque diferente color, las ayude.
Al final, después de muchos peligros y muertes, dos panteras no negras llegaron a las montañas. Procrearon e inculcaron a su descendencia la idea de que eran leones. Así se denominaron a sí mismas "leones de la montaña". Los humanos las rebautizaron con el nombre de puma.
 

Ha resultado ser una lectura entretenida y relajante, creo que por tratarse de un ambiente y personajes fuera de las novelas humanas.
Según cada cual, nos vamos a identificar con La Huérfana, La Colérica, o tal vez La Lúgubre. Raramente querremos ser una de las otras panteras un tanto simplonas y despistadas que hacen y repiten lo que se les ordena; aunque, entre los humanos, son la mayoría.
 
Yo soy más pantera huérfana, me cuestiono cosas, no me conformo con lo fácil y ya hecho por otros. Prefiero experimentar. Saltar de rama en rama, que caminar todo el tiempo sobre la tierra. Ver las cosas desde arriba, otra perspectiva. Analizar. Escuchar.




Título: Cuando las panteras no eran negras
Autor: Fabio Morábito (Alejandría, Egipto. 1955)
Ilustraciones: Marina Seoane
Ediciones Siruela
1996
Páginas: 98
 
 
 
Notas:
La pantera negra es una variación de color, por cambios de melatonina, del leopardo o del jaguar.
En Norteamérica llaman pantera al jaguar.
En Sudamérica, llaman pantera el puma.
En el resto del mundo, especialmente en África y Asia, llaman pantera al leopardo.


Mi panterita blanca con manchas negras siempre aparece cuando estoy en una sesión de fotos.
 

 Sus colmillos son más pequeños que los de las panteras, pero hieren de igual manera.

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