En serio, puede que sea el gato de trapo más feo del mundo, pero, si al mirarlo te saca una sonrisa, ¡llévatelo a casa porque hará que cada libro en el que lo pongas, tenga un algo especial!
Pues sí, no me pude resistir a comprarlo y, aunque ya hace algo más de un año de ello, hace un par de días lo quité de un libro para utilizarlo con otro y me pregunté si lo habría compartido en el blog de gata Rassel. Pues no, se me olvidó. No lo entiendo, ¡si es una preciosidad! y, sin duda, muy original.
No voy a mentir, cuando lo vi por primera vez, dudé. Di una vuelta por la sección y volví y, en ese segundo vistazo supe que tendría que llevármelo a casa.
No hay ni un gato feo, al menos de pelo natural. Ahora, con mi gato feo marcapáginas, me atrevo a decir que tampoco hay un gato feo artificial.
Ternura total.


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