Este año he vivido muchos días tristes. El último fue esta semana.
Este año he vivido muchos días tristes. El último fue esta semana.
De un tiempo a esta parte, se ha puesto de "moda" en occidente beber té matcha, en taza o vaso de plástico "para llevar", con leche o bebidas de cereales. Es puro postureo. No dudo que sea saludable, pero es una moda que a "alguien" le interesa.
La ceremonia de Té es algo completamente diferente. Es un arte ancestral que se tarda años en aprender a preparar y a degustar, a sentir y comprender. Se hace y bebe en calma, no con prisas por las calles de una ciudad abarrotada.
He visto alguna que otra ceremonia representada para turistas. Después de leer Cada día es un buen día, si fuera a Japón, creo que no querría participar: Noriko Morishita me ha ayudado a respetarlo.
Y así lo entenderás si te animas a leer Cada día es un buen día.
Esta obra trata de eso, de la ceremonia: utensilios, diferentes clases de té matcha que se preparan de forma distinta según las estaciones del año en Japón, de lo material y de lo espiritual.
Por la parte humana, trata de: actitud, introspección, perfeccionamiento, los tiempos, observación de la naturaleza, los cambios.
Cada día es un buen día es una lectura hacia el interior, de la lucha de nuestros pensamientos y de saber estar en cada momento en cada cosa que hacemos. De cosas que parecen sencillas de aprender y se tarda años.
La recomendaría en cualquier época del año, en esos momentos que deberían ser relajados, con tiempo, sin la necesidad de hacer nada más salvo sentarse, beber un té que te guste y tratar de no pensar, solo centrarse en la lectura; aunque no sepas qué es la ceremonia de Té, aunque no hayas estado nunca en Japón, aunque su cultura y la nuestra no tengan demasiados puntos en común, de todo se aprende, y esa es la enseñanza de Noriko Morishita en su autobiografía novelada.
La autora da a entender que hay algo de crecimiento personal en su obra. Yo diría que sí, del suyo. No me deja la sensación de que nos pueda ayudar a los occidentales a crecer, salvo que podamos sustituir la sagrada ceremonia de Té por una reunión de crochet o pintar o no se me ocurren más cosas. ¡Ups, sí!: clases de cerámica. No les estoy quitando importancia a estas actividades, para nada, seguro que aportan mucho y enseñan mucho, pero hay que admitir que no son comparables. Y esto lo vas a descubrir si lees Cada día es un buen día.
No es que el dibujo del gato sea muy bonito, pero... lo que de verdad importa es que son unos calcetines, que ya estamos en otoño, que por la tarde refresca (hace frío) y son muy necesarios.
Y que tengan gato ya ha dejado de ser una disculpa y es un "Son míos", punto. No me remuerde la conciencia porque es una prenda muy necesaria durante, al menos, 6 meses al año; aunque, por mucho mimo que ponga en lavarlos, no sé yo si llegarán sanos y sin roturas a junio de 2027.
No es publicidad. Happy socks ni siquiera sabe que gata Rassel y yo existimos. Bueno, ni ellos ni nadie ja, ja, ja.
Dos personas atravesando el duelo por la reciente pérdida de sus respectivos gatos, se cruzan, por casualidad, con un pequeño minino que, plácidamente, se aseaba en medio de una carretera.
Los dos lo quieren; pero, lógicamente, solo uno lo puede llevar a casa.
El gatito no elige. Bueno, sí: la cama es suya y, como la mayoría de los gatos, se acuesta en el centro, un poco como queriendo dejar espacio a ambos lados para que también descansen los humanos.
A él le da igual quién de los dos se lo lleve. Es más, ni siquiera es consciente de que terminará siendo dueño de una casa.
¿Algún día seremos capaces nosotros de disfrutar cada instante sin hacer constantemente planes para dentro de una hora, un día, un mes...? Creo que no.
Es uno de esos relatos cortos que despertarán muchas emociones. Perfecto para leer de camino al trabajo o en la hora del café. Mejor disfrutar de una agradable historia con final feliz que llenar la mente con noticias de desastres para los que no tenemos soluciones porque somos unos simples mortales sin poder de decisión.
Título: El pijama del gato
Autor: Ray Bradbury
Publicado en 2004 en la colección The cat's pajamas: Stories
Traducción: Juan Pablo Guevara
Disponible para leer en Lecturia: El pijama del gato .
Foto: Pixabay
Si ves en la sección de pegatinas de alguna tienda un paquetito con este encantador gato que tapa al resto y piensas si detrás de él hay más gatos u otros animales o flores o lo que sea, te cuento que hay 25 pegatinas de gatos a cada cual más bonita.
Me arriesgué y gané, ja, ja, ja; así, te he ahorrado que dudes y te marches sin ellas.
Solo te comparto unas pocas para que disfrutes descubriendo el resto.
Para muchos países, los colores del otoño son los marrones, naranjas, rojizos. Pues estos miauravillos gatos cumplen las expectativas y, además, muchos vienen acompañados de complementos otoñales como son el café caliente y los libros.
Alegrarán tu agenda o la libreta en la que anotas tus pensamientos y proyectos. Los puedes utilizar como marcapáginas en tus próximas lecturas en papel. O, simplemente, pegarlo en la parte de atrás de tu teléfono móvil para que, cada vez que lo sacas del bolso, no abras una aplicación, sino que te relajes mirando a un gato y pensando en... nada, en lo que piensa un gato: dormir, comer y jugar. Aunque él le dedica 24 horas y tú tan solo un minuto, esos pocos segundos serán suficientes para que un día, sea un buen día.
El gato Pelayo tiene piso propio.
Claudia no sabe si vender o no.
Manu es seco como una puerta.
Los vecinos, personajes que viven en el mismo edificio desde tiempos inmemoriales.
Las amigas de Claudia.
Algunos que entran y salen.
Y, por supuesto, el tío-abuelo de Claudia.
No son molestos. No hay un personaje maligno. No hay descripciones físicas, queda a elección de quien lee Con gato incluido cómo quiere imaginarlos. Pocas emociones. Muchas repeticiones de párrafos..., demasiadas y demasiadas veces.
Día de playa.
Intención: No mirar el teléfono móvil en todo el día, solo el tiempo justo para hacer las fotos de una actividad.
La actividad: montar un puzle de gatos y otro de perros.
Se puede hacer solo o en competición con otra persona. Cada uno elige a su animal preferido y comienza el duelo de ver quién lo termina antes. Por cierto, gana quien primero consiga la última pieza que es de doble cara.
Otro día, en uno de esos fines de semana en casa con lluvia de verano, lo desmonté para volver a hacerlo. No te creas que la segunda vez será más fácil; al menos para mí, no lo fue.
Tras este segundo intento, ya lo tengo pegado en una cartulina listo para llevar a enmarcar, el de los gatos, por supuesto.
Leer Flores para Algernon, de Daniel Keyes, me recordó una historia que me contó hace muchos años una chica con la que coincidí en la Facultad de Filología Inglesa.
Resulta que unas compañeras de clase decían por ahí que ella era "más lista que el maestro". No le dio demasiada importancia ya que esas niñas eran las "tontas" de la clase, las que no eran capaces de aprender nada y suspendían todas las asignaturas, de hecho, dejaron la escuela nada más cumplir los 14 años y sin haber conseguido el título de E.G.B.
Ella pasó al Instituto y allí conoció a cerebritos, a los de 10 y matrícula de honor. Se alegró de no haberse creído lo de que era "más lista que el maestro" y pertenecer a ese grupo intermedio que serían los listos, pero sin ínfulas.
Charlie Gordon, el protagonista de Flores para Algernon, pasó del estado de "tonto" al de eminencia y volvió al principio, sin posibilidad de quedarse a mitad de camino entre unos y otros. El experimento fue un fracaso.
Aunque al principio parecía que sería todo un éxito, el desgaste que le ocasionó a su cerebro humano aprender y asimilar tantos conocimientos de todas las materias, le hizo retroceder de golpe a sus orígenes, a su cerebro sencillo, a sus conocimientos básicos.
Por el camino de la transformación perdió amigos, su trabajo y, a pesar de que al volver a su condición de "tonto" los recuperó, en el fondo sabía que ya nada sería igual después de haber sido, durante unas semanas, un hombre tan inteligente que sobrepasó a los científicos que idearon y realizaron tan arriesgada operación.
Reflexión:
¿Se estará practicando esta cirugía en la actualidad (2026) a escondidas de la humanidad corriente?
¿En algún momento del futuro, más o menos cercano, será una realidad, algo tan normal como la cirugía estética?
Quizás, a quienes conforman ese selecto grupo de humanos que dominan el mundo, no les interese que se sepa que solo ellos (y sus familias) tienen acceso. Me gustaría verles el día en el que se desinfle el globo y vuelvan a ser viejos, arrugados, gruñones y tontos.
Flores para Algernon, de Daniel Keyes, se publicó en 1959.
Daniel Keyes, Brooklyn -Nueva York-, 1927-2014. Este relato lo convirtió en novela con el mismo título y algo más de 200 páginas, dependiendo de la edición. He encontrado 3 ediciones de diferentes editoriales en las bibliotecas municipales de Gijón y tengo pensado ir a buscar una de ellas.
Lo leí en esta recopilación: Biblioteca de Ciencia Ficción 58
Flores para Algernon está disponible para leer en la web de Lecturia.org: Flores para Algernon.
Foto ratón mayo Pixabay
Hay que tener mucho cuidado con las recomendaciones, y te cuento. Una chica de 36 recomendó leer para su club de lectura virtual la novela de Elizabeth Taylor titulada Prohibido morir aquí.
El título y la sinopsis me llamaron la atención. Tras una corta búsqueda, la encontré en eBiblio Asturias. Aunque no interactúo en el club de lectura, sí que escucho, de vez en cuando, las opiniones de los participantes y eso hice tras leer la obra mencionada.
Lo que para mí resultó ser una historia triste, de abandono, de apariencias, en ocasiones patética, en la que el edadismo (discriminación o prejuicio hacia personas por su edad que afecta, principalmente a los mayores/ancianos/senior, limitando su autonomía y bienestar) está más que presente, para ella había comedia, muchas escenas que causaban risas, entretenida, tierna y liviana.
Quedaba claro que la edad importa a la hora de leer esta novela. Eso me hizo recordar algo que pensé hace unos años y es que cuando yo tenía 30 y mis padres 50 y 55, no pensaba que yo llegaría a esa edad, era como algo lejano, muy muy lejano; pero llegué, y ellos a los 70 y 75. Y ahora estoy cada año más cerca de esa edad. Por ese motivo, leer Prohibido morir aquí no te hará sentir lo mismo, dependiendo de tu edad.
Hay un hotel con unos residentes fijos que serán los protagonistas y pasarán cosas corrientes que, como digo, las percibiremos como más intensas cuanto más nos acerquemos a la edad de los personajes. No es mi intención analizarlos, ni las situaciones, no soy crítica literaria ni estudié para profundizar en literatura, simplemente soy lectora y suelo escribir lo que me sugiere una novela, si me gusta o no, y cosas así. Para una información mucho más sesuda, seguro que encontrarás otras fuentes.
Elizabeth Taylor tiene un estilo que me gusta: ágil, sencillo, que te hace pensar, que permite percibir estados de ánimo, olores, sensaciones, emociones, ternura, que te enfadas, que te indignas. Llega, incluso, a hacerte juzgar a un personaje y, luego, sentirte mal contigo mismo porque la maldad que le atribuías no es tal, al contrario, resulta ser buena persona. No sé, como ya dije, no se la recomendaría a cierto grupo de personas por edad. En general, me pareció una buena novela con una temática poco tratada, casi tabú.
Prohibido morir aquí es un claro reflejo de la sociedad, la de la época en la que se sitúa la historia y la actual. Y es que, llegados a una edad, no valemos nada ni para nada ni para nadie.
La señora Palfrey, que se acaba de quedar viuda, decide dejar su casa en el campo e instalarse en el Claremont, un sobrio y respetable hotel de Londres que tiene como huéspedes fijos a un variopinto grupo de jubilados. ¿Y a qué va a dedicarse Laura Palfrey ahora que dispone de tanto tiempo libre? Puede salir a pasear, ir a ver una exposición o esperar a que su nieto, que trabaja en el Museo Británico, vaya a visitarla. Cuando cree que en su vida ya no habrá mucho espacio para las sorpresas, conocerá a un joven escritor con el que trabará una improbable y especial amistad.
Esta encantadora historia sobre las excentricidades y sinsabores de la tercera edad es una inteligente indagación sobre la soledad y las posibilidades de la amistad. Sus divertidos personajes, la precisión de las observaciones sobre la vida cotidiana y un fino sentido de la ironía y de la compasión hacen de este libro una narración inolvidable.
Hoy, puedes conseguir gratis (por cortesía de sus autores) dos novelas con gato en Amazon Kindle.
Por un lado, tenemos al gato Pelayo en una comedia romántica: Con gato incluido, de Paloma Andújar.
Sinopsis comercial:
(Leído. Comentado en el blog: Con gato incluido)
Eso viene grapado a la escritura. Con grapa. A un documento público.
Claudia Soto tiene treinta y tres años, una habitación alquilada en Carabanchel y un oficio que consiste en entrar en casas ajenas, quitar lo que sobra y colocar cojines para que se vendan antes, trabajo conocido como 'homestaging'.
Cuando su tío abuelo se va a Bali y le dona en vida un tercero de noventa y seis metros en Chamberí, lo primero que hace es la cuenta.
Y la cuenta dice: vender.
Lo que no dice la cuenta es que en ese piso hay un gato de esmoquin que se llama Pelayo, que come a las ocho y media en un plato de La Cartuja, que no tolera los diminutivos, que se sienta delante del felpudo hasta que la visita se limpia los zapatos y que, cuando algo no le parece bien, gira la cabeza exactos cuarenta y cinco grados y cierra los ojos.
Tampoco dice que hay una derrama de 9.400 euros.
Ni que el único ser humano al que ese animal tolera sin condiciones es Manu, el manitas del edificio: vive en la antigua portería, arregla cerraduras de 1927 por veinte euros y tiene la costumbre de tocar las cosas con dos dedos y decir "Esto es de origen".
A Claudia eso la mosquea bastante, más de lo que está dispuesta a admitir.
Y, por otro, al gato Tinta, en una novela 'cozy mystery': El Club de Lectura de los sospechosos, de Mateo Cendral.
Sinopsis comercial:
Vera Luján solo quería decidir si vendía La Buena Letra, la librería que heredó de su tía en el pequeño pueblo costero de Puerto Lumbre. Pero, durante una tranquila reunión del club de lectura, el célebre novelista Leandro Ferrer ocupa la sexta silla y hace un anuncio inquietante: Su libro más famoso esconde un crimen real. Y alguien alrededor de la mesa conoce el final.
Entonces, se apagan las luces.
Cuando regresan, Leandro está muerto en el almacén. Un sujetalibros de bronce ha cambiado de lugar, un sobre verde ha desaparecido y todos los presentes ocultan algo: una amenaza, un amor secreto, un manuscrito robado, una firma imposible…
Mientras la inspectora Elena Valcárcel reconstruye los hechos, Vera empieza a leer a los sospechosos como si fueran libros mal corregidos. Pero será Tinta, el gato naranja de la librería, quien haga caer de bolsos, estanterías y abrigos las pistas que nadie quería mostrar.
Para descubrir al asesino, Vera tendrá que resolver un misterio que comenzó décadas atrás y devolverle su nombre a una autora a la que intentaron borrar de su propia historia.
El club de lectura de los sospechosos es un misterio cozy independiente, lleno de secretos literarios, humor, café caliente, atmósfera marinera y un crimen inteligente sin violencia gráfica.
(5)
El gato entró en su jardín y pensó que podría domesticarlo con una sardina.
El gato pide, chantajea, escapa, se asegura que no hay peligro, vuelve, se come la sardina y... muerde al hombre.
No sabe el humano si esa es la forma en la que un gato agradece que le alimenten y lo acaricien o, simplemente, es su naturaleza marcando quién domina la situación: El gato, siempre.
Título: El gato
Autor: Osamu Dazai
Traducción: Isami Romero Hoshino
Lectura ligera y fresquita para días calurosos de verano porque lo que menos apetece el leer un ensayo tostón: Lo que Mochi sabe de ti.
Novela romántica con chico y chica carentes de autoestima que, al gato Mochi, más que le sobra.
Mochi es el narrador y su creadora (la escritora) le ha dado un punto canalla, gracioso y reflexivo que es de lo mejorcito de esta novela.
Otro punto a favor de la autora, es que no describe a Clara y a Bruno con los típicos y tópicos de: mujer despampanante, chico buenorro y todo eso. Lo único que sabemos es que él es muy alto, según la idea que tiene un gato de persona alta, que podría medir 1,70 y parecer un gigante a los ojos de Mochi. En esta ocasión, nos imaginamos a los personajes humanos principales como personas normales viviendo vidas normales, en una etapa de sus vidas un tanto complicada y reírnos con las ocurrencias de un gato intentando unir a 2 seres de dos patas que siempre están tristes, y que nazca la felicidad.
Hay algún que otro error, repetición, y cosas así, pero se perdonan porque no creo que esta novela fuera escrita para ganar ningún premio salvo la atención de lectores aburridos, cansados de las redes sociales y que busquen unas horas para cultivar la imaginación y divertirse con los monólogos desternillantes y las ocurrencias absurdas del gato Mochi.
Hay un camión blanco que circula por el Condado recogiendo niños menores de 12 años a los que sus padres ya no quieren. No es porque se comporten mal o tengan alguna enfermedad, simplemente no les apetece criarlos. Una llamada de teléfono a la autoridad competente basta para que los recojan sin hacer preguntas.
Los llevan a un lugar en el que, supuestamente, permanecen 30 días a la espera de que sus progenitores los reclamen o los adopte otra familia. Pasado ese tiempo, "les sacan el aire de los pulmones".
También "capturan" a niños menores de 12 años que deambulan sin la tarjeta A. Y a perros y gatos. El destino es el mismo.
Walter ha cumplido 14 años y ya no es una prepersona: tiene alma, por lo que sus padres no pueden pedir a las autoridades que el camión blanco venga a llevárselo. Él odia al camión blanco y quiere destruirlo, pero entiende que sigue siendo demasiado joven para enfrentarse al poder.
Hay una pequeña rebelión en la que un padre cuestiona el argumento de que se tiene alma a partir del día en que los niños cumplen 12 años. No sirve de mucho en esa sociedad distópica, aunque tal vez nos haga reflexionar en la nuestra.
Merece mucho la pena leer este relato.
Si hubiera que definir la novela En un bonito día te encontraré con una sola palabra, yo me inclinaría por ternura.
Todos los personajes son encantadores. Esto no quiere decir que no tengan problemas o días malos o momentos desesperantes. Son personas normales, de todas las edades, con diferentes gustos y costumbres, cuyas vidas se unen gracias a un club de lectura. Poco a poco, según se van conociendo y compartiendo eventos y vivencias, la amistad pasa a todos los terrenos, no se queda solo en la librería Good Night que dirige el coprotagonista, Eunseop.
Cuando Haewon (la protagonista que vive en Seúl) vuelve al pueblo a casa de su tía, se une al club y aporta su experiencia como profesional de Bellas Artes. Esto hace que la librería adquiera más relevancia y nuevas actividades, para deleite de sus integrantes y, por ende, del pueblo.
Atención a la frase que da título porque es algo que nos ocurre a todos constantemente. Nos encontramos con una persona a la que no vemos desde hace un tiempo; saludos, hablamos unos minutos en la calle, para terminar con el típico "Tenemos que quedar algún día para tomar algo y charlar tranquilamente". Sin embargo, ese día nunca llega: lo posponemos una y otra vez por diferentes razones.
Algunas frases que he anotado:
"Cuanto menos expectativas tengas, más tranquila transcurre tu vida. Desear algo, causa sufrimiento."
"La gente que no puede ser feliz, justifica su vida odiando, envidiando y culpando sin descanso a alguien."
"Dondequiera que me quede, ese será mi lugar. Mientras viva siendo yo mismo, mi propia existencia bastará para definir un espacio y una posición. El lugar donde estoy es mi lugar."
El idioma secreto de los gatos parece una guía, aunque intuyo que es algo más después de haber leído las primeras páginas.
Escrita por Marieta Jiménez (Menorca, España), publicado este año en abril en la Esfera de los libros y con 224 páginas, ya desde el inicio se puede sentir la conexión de la autora con los animales en general y, en especial, con los gatos.
Sinopsis comercial:
¿Y si aquello que te preocupa de tu gato no fuera un problema a corregir, sino un mensaje que todavía no has sabido comprender
Hay situaciones en la convivencia felina que desconciertan: cambios que no se entienden, conflictos que se repiten, señales que no encajan en las explicaciones habituales. Cuando las respuestas rápidas dejan de servir, aparece la necesidad de mirar más allá de lo visible.
Marieta Jiménez, experta etóloga, con una mirada transgresora sobre el vínculo humano-gato, te invita a detenerte y observar desde otro lugar. A percibir que lo que ocurre en casa no surge de forma aislada, sino dentro de una red de experiencias y emociones compartidas entre tú y él.
A través de casos reales y una reflexión clínica, estas páginas proponen una forma distinta de acercarse a tu compañero felino basada en la escucha, la coherencia y el respeto por su naturaleza sensible. Un recorrido que no busca soluciones inmediatas, sino comprensión profunda y que implica aprender otro lenguaje y estar dispuesto a escucharlo.
Porque tu gato no se comporta: tu gato se expresa.
Lo que vemos escrito en kanji en este marcapáginas significa "Transmitir el corazón de Japón". ¡Y qué mejor que un libro en papel (lleno de gatos), de un escritor japonés, con personajes que caminan y viven en Tokio! A veces, la espera es larga, la paciencia tiene su recompensa y merece la pena.
Y digo esto porque el marcapáginas lo conseguí hace muchos, pero que muchos años, en una exposición dedicada a Japón que se celebró en El Jardín Botánico Atlántico de Gijón, en el que se ofrecía la posibilidad de realizar varias actividades en talleres, además de asistir a exposiciones temáticas y charlas.
Cuando me enteré, sabiendo que a los amigos del otro humano que vive con Rassel, les gustaba todo lo referente a ese país, les avisé. Una vez confirmada su asistencia, saqué entradas para ellos y sus entonces novias.
Mientras las chicas aprendíamos a hacer un arreglo floral de estilo ikebana, ellos estaban en una "clase" de escritura japonesa conocida como kanji.
Fueron 2 días muy especiales de los que guardo muy buenos recuerdos. A veces pienso si alguien más se acordará o si se quedó muy en el fondo de la memoria, oculto por otras mejores vivencias.
Este marcapáginas lo tenía guardado para utilizarlo en algún libro y creo que con Un gato para los días difíciles, del autor japonés Kiyoshi Shigematsu, he acertado.
Recuerda que esta es una oferta puntual por cortesía de su autora Brighton Marina y que suele durar uno o dos días, no mucho más. Garras antes del amanecer es una novela de misterio 'cozy' autopublicada el día 20 de este mes, con 276 páginas, disponible en formato electrónico para Kindle, en Amazon, gratis -por 0,00€-.
Cierto que la historia es típica y tópica; pero, de lo que se trata es de entretenerse, dejando de lado (por un tiempo) la velocidad de las redes sociales, disfrutando de lo que nos tengan que contar unos gatos parlantes.
Y aquí va la sinopsis comercial. Yo lo empezaré en un par de semanas que es lo que tardaré en leer la novela con la que estoy ahora mismo.
Una vez termines Garras antes del amanecer, seguro que harías muy feliz a su autora si dejas un comentario en Amazon
Cuando Ivy Hartwell hereda la acogedora cafetería de gatos de su
difunta tía en el brumoso pueblo costero de Blackmere Cove, anhela un
nuevo comienzo lejos de su matrimonio fallido, el agotamiento laboral y
la vida que dejó atrás en Boston.
En cambio, se encuentra con un asesinato.
En
la noche de la gran reinauguración del Café Moonshadow, un infame
crítico gastronómico se desploma muerto tras probar un bocado de la
famosa tarta de moras de Ivy, convirtiendo su encantador nuevo comienzo
en una pesadilla viral.
Con los habitantes del pueblo murmurando a sus
espaldas, el negocio desmoronándose de la noche a la mañana y la policía
vigilándola a cada paso, Ivy está desesperada por limpiar su nombre
antes de que todo lo que heredó se destruya.
Solo hay una complicación: sus gatos hablan.
Cosmo,
un dramático Maine Coon con el ego de un genio detective. Juniper, una
caótica gata cálico que no respeta los límites personales. Y Poe, un
silencioso gato negro rescatado que se da cuenta de todo lo que nadie
más percibe.
Mientras Ivy comienza a desvelar los secretos
ocultos bajo las idílicas calles de Blackmere Cove, descubre que el
asesinato está vinculado a algo mucho más antiguo y peligroso que un
pastel envenenado. Una mujer desaparecida. Túneles de contrabando bajo
el puerto. Un libro de contabilidad desaparecido que, personas poderosas ansían recuperar. Y pistas que la llevan hasta la misteriosa tía
Estelle, quien podría haber pasado décadas protegiendo al pueblo de una
terrible verdad.
Con un detective de homicidios reservado que se
une a ella a regañadientes, Ivy debe desenredar una red de mentiras
antes de que el asesino vuelva a atacar.
Pero en Blackmere Cove, los muertos no son los únicos que guardan secretos.
Perfecto
para los amantes de los gatos parlantes, los misterios costeros con
atmósfera envolvente, los romances que se cuecen a fuego lento y las
intrigas llenas de giros inesperados, Garras antes del amanecer es un
adictivo misterio de pueblo pequeño repleto de humor, suspense,
personajes felinos inolvidables y revelaciones impactantes que
mantendrán a los lectores enganchados hasta altas horas de la noche.
Me ha encantado La historia de Mo, tanto por las ilustraciones como por las conversaciones que el gato mantiene con los animales que va encontrando por el bosque.
Otoño, invierno.
Mo es un gato muy curioso. Una noche sucede algo y hace que se adentre en el bosque en busca de ello. Conocerá a muchos animales: al búho, conejos, carboneros, pájaros, ardilla, mapache, ratones de campo, renos, oso. Cada uno le aportará sus experiencias de vida y ayudará a Mo, no solo a avanzar en su propósito, sino a ser mejor gato.
"A veces, experimentar las cosas es mejor que leer sobre ellas", dice el búho.
¿Qué vamos a encontrar? Compañerismo, creatividad, prejuicios, trabajo en equipo.
Es una lectura de aprendizaje para niños y adolescentes; también de recordatorio para los adultos.
Si tienes la oportunidad de leerlo, ánimo y disfruta de La historia de Mo en sus correrías por el bosque.
Y este es el marcapáginas que utilicé y dejé dentro cuando lo devolví a la biblioteca.
Es de la contraportada del calendario 2026 que compartí en enero.
En verano, si vives en ciertos lugares como en el norte de España, al lado del mar Cantábrico, vas a necesitar calcetines, sobre todo al final del día.
Por eso he comprado estos calcetines bajos con gatos sonrientes que sobresalen en el talón. También podrían servir para estar en casa porque son antideslizantes: huellas gatunas para pasos seguros.