Hay que tener mucho cuidado con las recomendaciones, y te cuento. Una chica de 36 recomendó leer para su club de lectura virtual la novela de Elizabeth Taylor titulada Prohibido morir aquí.
El título y la sinopsis me llamaron la atención. Tras una corta búsqueda, la encontré en eBiblio Asturias. Aunque no interactúo en el club de lectura, sí que escucho, de vez en cuando, las opiniones de los participantes y eso hice tras leer la obra mencionada.
Lo que para mí resultó ser una historia triste, de abandono, de apariencias, en ocasiones patética, en la que el edadismo (discriminación o prejuicio hacia personas por su edad que afecta, principalmente a los mayores/ancianos/senior, limitando su autonomía y bienestar) está más que presente, para ella había comedia, muchas escenas que causaban risas, entretenida, tierna y liviana.
Quedaba claro que la edad importa a la hora de leer esta novela. Eso me hizo recordar algo que pensé hace unos años y es que cuando yo tenía 30 y mis padres 50 y 55, no pensaba que yo llegaría a esa edad, era como algo lejano, muy muy lejano; pero llegué, y ellos a los 70 y 75. Y ahora estoy cada año más cerca de esa edad. Por ese motivo, leer Prohibido morir aquí no te hará sentir lo mismo, dependiendo de tu edad.
Hay un hotel con unos residentes fijos que serán los protagonistas y pasarán cosas corrientes que, como digo, las percibiremos como más intensas cuanto más nos acerquemos a la edad de los personajes. No es mi intención analizarlos, ni las situaciones, no soy crítica literaria ni estudié para profundizar en literatura, simplemente soy lectora y suelo escribir lo que me sugiere una novela, si me gusta o no, y cosas así. Para una información mucho más sesuda, seguro que encontrarás otras fuentes.
Elizabeth Taylor tiene un estilo que me gusta: ágil, sencillo, que te hace pensar, que permite percibir estados de ánimo, olores, sensaciones, emociones, ternura, que te enfadas, que te indignas. Llega, incluso, a hacerte juzgar a un personaje y, luego, sentirte mal contigo mismo porque la maldad que le atribuías no es tal, al contrario, resulta ser buena persona. No sé, como ya dije, no se la recomendaría a cierto grupo de personas por edad. En general, me pareció una buena novela con una temática poco tratada, casi tabú.
Prohibido morir aquí es un claro reflejo de la sociedad, la de la época en la que se sitúa la historia y la actual. Y es que, llegados a una edad, no valemos nada ni para nada ni para nadie.
La señora Palfrey, que se acaba de quedar viuda, decide dejar su casa en el campo e instalarse en el Claremont, un sobrio y respetable hotel de Londres que tiene como huéspedes fijos a un variopinto grupo de jubilados. ¿Y a qué va a dedicarse Laura Palfrey ahora que dispone de tanto tiempo libre? Puede salir a pasear, ir a ver una exposición o esperar a que su nieto, que trabaja en el Museo Británico, vaya a visitarla. Cuando cree que en su vida ya no habrá mucho espacio para las sorpresas, conocerá a un joven escritor con el que trabará una improbable y especial amistad.
Esta encantadora historia sobre las excentricidades y sinsabores de la tercera edad es una inteligente indagación sobre la soledad y las posibilidades de la amistad. Sus divertidos personajes, la precisión de las observaciones sobre la vida cotidiana y un fino sentido de la ironía y de la compasión hacen de este libro una narración inolvidable.

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