Este año he vivido muchos días tristes. El último fue esta semana.
Sentí que me estaba acostumbrado y no podía permitírmelo.
Cerca de donde fui ese día, hay una tienda llamada Librerías Campoamor llena de cosas bonitas y amigables:
Unas con gatos:
Otras con margaritas, patos, ocas, mariquitas, abejas, nubes...
No es que borraran la tristeza, pero sí que consiguieron sacarme una leve sonrisa haciendo que el recuerdo de ese triste día (que sé, no será el último) se acompañara de cosas amigables.
Es un absurdo querer que todos los días sean buenos, felices, positivos y todo eso que nos quieren vender. Hay momentos no tan buenos, no tan felices, no tan positivos y hay que aceptarlos, sin dejar de intentar, eso sí, sortearlos como cada cual buenamente pueda.
Yo lo acompañé de pequeñas cosas bonitas que utilizaré para crear momentos amigables. En otras ocasiones, tal vez funcione escuchar música, pasear por el campo o una playa, quedar con humanos de confianza y tomar un café, salir a pasear con el perro o quedarse en casa acariciando al gato. Todo es válido si consigue acompañar y aligerar, que no borrar, un día triste.
Es necesario buscar un equilibrio para vivir las dos caras de la moneda: lo bueno y lo malo o, lo menos bueno.
Y, ya de paso, para no hacer más intensa la tristeza, dejar a un lado el teléfono móvil y olvidarnos del 'doomscrolling' usando estas bonitas libretas, los marcadores con gatos, las pegatinas adorables, el bolígrafo rosa con los gatos enamorados, para escribir, dibujar y adornar un día de forma que sea más amigable.
Nota.- 'Doomscrolling': hábito de consumir noticias y contenido digital negativo, catastrófico y angustiante de forma compulsiva e ininterrumpida.
Impacto en la salud mental y física del 'doomscrolling': eleva los niveles de cortisol -la hormona del estrés-, aumentando la ansiedad, el sentimiento de tristeza, alteración del sueño, reducción de la capacidad de concentración.


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