El gato Pelayo tiene piso propio.
Claudia no sabe si vender o no.
Manu es seco como una puerta.
Los vecinos, personajes que viven en el mismo edificio desde tiempos inmemoriales.
Las amigas de Claudia.
Algunos que entran y salen.
Y, por supuesto, el tío-abuelo de Claudia.
No son molestos. No hay un personaje maligno. No hay descripciones físicas, queda a elección de quien lee Con gato incluido cómo quiere imaginarlos. Pocas emociones. Muchas repeticiones de párrafos..., demasiadas y demasiadas veces.
Como lectora, puedo decir que la historia es bonita y tierna pero, las repeticiones hacen la lectura un tanto pesada. Estas podrían haberse sustituido por una expresión que el lector identificaría sin problema con lo dicho anteriormente, como el gesto de Pelayo con la cabeza, los ojos y el tintineo de la medalla.
Terminar la novela sin saber cómo se las arregla el gato Pelayo para salir del piso, es un poco frustrante. Y lo digo yo que he leído cientos de libros con gatos. Actúa como gato gato y tiene protagonismo, incluso dentro de la Comunidad de Vecinos se le tiene en cuenta.
Con gato incluido me llamó la atención, primero por el gato y segundo, por el trabajo de Claudia que es 'homestaging' por cuenta propia. Es una actividad que conocí hace unos meses y me resultó interesante. Sí, se habla mucho de su trabajo y no, no es para volverse millonaria, por lo menos ella. En cuanto al problema de la vivienda, no se trata en profundidad.
Ya no sé cuántas novelas he leído y cuántas me quedan por leer con el tema de la "herencia", con gato incluido, en vida o en muerte, de un piso, una casa y un negocio... Parece que se ha puesto de moda arrancar una historia con este tópico. Cuando lees 2, vale; pero, cuando vas por la cuarta, la quita, ya resulta un poco cansino. ¡Mira si no habrá miles de ideas!
Se me olvidada: sí, hay pareja, sin escenas para mayores de 18.
Título: Con gato incluido
Autora: Paloma Andújar
2026
Páginas: 269

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