Hoy, puedes conseguir gratis (por cortesía de sus autores) dos novelas con gato en Amazon Kindle.
Por un lado, tenemos al gato Pelayo en una comedia romántica: Con gato incluido, de Paloma Andújar.
Sinopsis comercial:
"Novena. Pelayo no se vende, no se dona y no se traslada: se queda. Quien compre el piso, compra con gato."
Eso viene grapado a la escritura. Con grapa. A un documento público.
Claudia Soto tiene treinta y tres años, una habitación alquilada en Carabanchel y un oficio que consiste en entrar en casas ajenas, quitar lo que sobra y colocar cojines para que se vendan antes, trabajo conocido como 'homestaging'.
Cuando su tío abuelo se va a Bali y le dona en vida un tercero de noventa y seis metros en Chamberí, lo primero que hace es la cuenta.
Y la cuenta dice: vender.
Lo que no dice la cuenta es que en ese piso hay un gato de esmoquin que se llama Pelayo, que come a las ocho y media en un plato de La Cartuja, que no tolera los diminutivos, que se sienta delante del felpudo hasta que la visita se limpia los zapatos y que, cuando algo no le parece bien, gira la cabeza exactos cuarenta y cinco grados y cierra los ojos.
Tampoco dice que hay una derrama de 9.400 euros.
Ni que el único ser humano al que ese animal tolera sin condiciones es Manu, el manitas del edificio: vive en la antigua portería, arregla cerraduras de 1927 por veinte euros y tiene la costumbre de tocar las cosas con dos dedos y decir "Esto es de origen".
A Claudia eso la mosquea bastante más de lo que está dispuesta a admitir.
Y, por otro, al gato Tinta, en una novela 'cozy mystery': El Club de Lectura de los sospechosos, de Mateo Cendral.
Sinopsis comercial:
Una librería frente al mar. Seis sillas. Un escritor muerto. Y un gato dispuesto a destrozar todas las coartadas.
Vera Luján solo quería decidir si vendía La Buena Letra, la librería que heredó de su tía en el pequeño pueblo costero de Puerto Lumbre. Pero, durante una tranquila reunión del club de lectura, el célebre novelista Leandro Ferrer ocupa la sexta silla y hace un anuncio inquietante: Su libro más famoso esconde un crimen real. Y alguien alrededor de la mesa conoce el final.
Entonces, se apagan las luces.
Cuando regresan, Leandro está muerto en el almacén. Un sujetalibros de bronce ha cambiado de lugar, un sobre verde ha desaparecido y todos los presentes ocultan algo: una amenaza, un amor secreto, un manuscrito robado, una firma imposible…
Mientras la inspectora Elena Valcárcel reconstruye los hechos, Vera empieza a leer a los sospechosos como si fueran libros mal corregidos. Pero será Tinta, el gato naranja de la librería, quien haga caer de bolsos, estanterías y abrigos las pistas que nadie quería mostrar.
Para descubrir al asesino, Vera tendrá que resolver un misterio que comenzó décadas atrás y devolverle su nombre a una autora a la que intentaron borrar de su propia historia.
El club de lectura de los sospechosos es un misterio cozy independiente, lleno de secretos literarios, humor, café caliente, atmósfera marinera y un crimen inteligente sin violencia gráfica.
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