De un tiempo a esta parte, se ha puesto de "moda" en occidente beber té matcha, en taza o vaso de plástico "para llevar", con leche o bebidas de cereales. Es puro postureo. No dudo que sea saludable, pero es una moda que a "alguien" le interesa.
La ceremonia de Té es algo completamente diferente. Es un arte ancestral que se tarda años en aprender a preparar y a degustar, a sentir y comprender. Se hace y bebe en calma, no con prisas por las calles de una ciudad abarrotada.
He visto alguna que otra ceremonia representada para turistas. Después de leer Cada día es un buen día, si fuera a Japón, creo que no querría participar: Noriko Morishita me ha ayudado a respetarlo.
Y así lo entenderás si te animas a leer Cada día es un buen día.
Esta obra trata de eso, de la ceremonia: utensilios, diferentes clases de té matcha que se preparan de forma distinta según las estaciones del año en Japón, de lo material y de lo espiritual.
Por la parte humana, trata de: actitud, introspección, perfeccionamiento, los tiempos, observación de la naturaleza, los cambios.
Cada día es un buen día es una lectura hacia el interior, de la lucha de nuestros pensamientos y de saber estar en cada momento en cada cosa que hacemos. De cosas que parecen sencillas de aprender y se tarda años.
La recomendaría en cualquier época del año, en esos momentos que deberían ser relajados, con tiempo, sin la necesidad de hacer nada más salvo sentarse, beber un té que te guste y tratar de no pensar, solo centrarse en la lectura; aunque no sepas qué es la ceremonia de Té, aunque no hayas estado nunca en Japón, aunque su cultura y la nuestra no tengan demasiados puntos en común, de todo se aprende, y esa es la enseñanza de Noriko Morishita en su autobiografía novelada.
La autora, da a entender que hay algo de crecimiento personal en su obra. Yo diría que sí, del suyo. No me deja la sensación de que nos pueda ayudar a los occidentales a crecer, salvo que podamos sustituir la sagrada ceremonia de Té por una reunión de crochet o pintar o no se me ocurren más cosas. ¡Ups, sí!: clases de cerámica. No les estoy quitando importancia a estas actividades, para nada, seguro que aportan mucho y enseñan mucho, pero hay que admitir que no son comparables. Y esto lo vas a descubrir si lees Cada día es un buen día.


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